El negocio de la conectividad en Argentina entra en una etapa distinta. El crecimiento de la demanda en zonas sin infraestructura terrestre, el salto tecnológico de los sistemas satelitales y el avance de modelos híbridos empiezan a redefinir el mapa del sector. En ese contexto, ORBITH se posiciona como uno de los jugadores que empuja ese cambio, con proyectos en educación, seguridad y sectores productivos.
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CEO de ORBITH: "La conectividad dejó de ser un servicio y pasó a ser infraestructura clave en varias zonas"
Pablo Mosiul advirtió sobre un punto de inflexión en el mercado: crece la demanda en empresas y sector público en un negocio que exige escala, inversión y modelos híbridos.
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Pablo Mosiul, CEO de ORBITH: lidera la expansión de soluciones satelitales en Argentina, con foco en conectividad rural y sector público
La compañía acaba de consolidar su presencia en el sector público con la adjudicación de conectividad para 213 escuelas en Mendoza, en coordinación con la Dirección General de Escuelas y el fideicomiso NECTA. A la par, implementó soluciones de conectividad para Gendarmería Nacional en zonas de frontera, con operativos en alta montaña que incluyeron logística aérea y condiciones extremas.
“Este tipo de proyectos muestran que la conectividad ya no es un servicio accesorio, sino parte de un servicio estratégico para el funcionamiento del país”, explicó Pablo Mosiul, CEO de ORBITH, en diálogo con este medio. El ejecutivo analizó el presente del mercado, el salto tecnológico y los desafíos estructurales de la Argentina.
Periodista: ¿Cómo evalúa hoy el desarrollo del mercado de conectividad en Argentina, en especial en zonas sin infraestructura tradicional?
Pablo Mosiul: El mercado atraviesa un punto de inflexión. En los últimos años vimos una aceleración muy fuerte en la adopción de soluciones satelitales, con niveles de penetración que hasta hace poco eran impensados en regiones rurales o alejadas. Eso no solo valida la necesidad estructural, sino que cambia el rol del satélite. Hoy dejó de ser una alternativa de último recurso y pasó a ser una solución principal para hogares, empresas y organismos públicos.
P: ORBITH fue pionera en el uso de satélites HTS en banda Ka. ¿Qué cambió con esa tecnología?
PM: Marcó un cambio estructural. La tecnología HTS permitió multiplicar el ancho de banda y reducir el costo por usuario. Eso tuvo un impacto directo en la inclusión digital. Se pasó de un servicio limitado y caro a una solución accesible y escalable. Hoy muchas comunidades que antes quedaban fuera pueden integrarse al mundo digital.
P: La compañía avanzó en soluciones multiórbita. ¿Qué impacto tiene eso en la calidad del servicio?
PM: El modelo multiórbita permite combinar lo mejor de cada tecnología. LEO aporta baja latencia y velocidad, mientras que GEO ofrece cobertura y estabilidad. Al integrarlas logramos soluciones más robustas, con continuidad operativa y adaptadas a distintos usos. Esto resulta clave para clientes corporativos y organismos públicos.
P: ¿Cómo se articulan las alianzas con jugadores globales?
PM: Las alianzas son centrales. Trabajamos con actores como Starlink, Eutelsat OneWeb e Hispasat. Nuestra estrategia es integrar esas tecnologías y adaptarlas a cada caso. El diferencial no está en la tecnología en sí, sino en cómo se implementa y se gestiona en el territorio.
P: ¿Dónde se concentra hoy la demanda?
PM: El mayor crecimiento está en empresas y sector público. La conectividad se volvió un componente crítico de la operación. Ya no alcanza con tener acceso a internet, se necesitan soluciones completas con garantía de funcionamiento, soporte local y continuidad operativa.
P: ORBITH acaba de avanzar con proyectos en educación y seguridad. ¿Qué relevancia tienen esos desarrollos?
PM: Son ejemplos concretos de cómo la conectividad impacta en la operación real. En Mendoza vamos a conectar 213 escuelas con tecnología de órbita baja y soluciones SD-WAN. Eso permite no solo acceso, sino gestión eficiente del servicio. En Gendarmería, el desafío fue distinto: hablamos de puestos en zonas remotas, con conectividad muy limitada. Hoy esas unidades tienen acceso de alta velocidad, lo que mejora la operación y la coordinación.
P: ¿Qué implicó ese despliegue en zonas de frontera?
PM: Fue un desafío logístico muy exigente. Hubo traslados en helicóptero, accesos en ventanas de tiempo muy cortas y condiciones climáticas complejas. Pero el resultado es claro: se pasó de conexiones de 1 Mbps a soluciones multiórbita que permiten operar con fluidez. Eso impacta en productividad, seguridad y calidad de vida del personal.
P: ¿Qué rol juega la conectividad satelital en sectores productivos como agro o energía?
PM: Es un habilitador directo. Sin conectividad no hay transformación digital. Permite monitoreo en tiempo real, automatización y toma de decisiones basada en datos. También crece el IoT satelital, que conecta sensores en campo y mejora la eficiencia. La conectividad pasa a ser parte de la infraestructura productiva.
P: ¿Qué desafíos persisten para cerrar la brecha digital?
PM: El principal desafío es económico y geográfico. Llevar conectividad a zonas de baja densidad requiere modelos sostenibles. Se necesitan incentivos, financiamiento y articulación público-privada. También una visión tecnológica abierta donde el satélite tenga un rol claro.
Macro, inversión y reglas de juego
P: A nivel macro, ¿cómo impactan las condiciones económicas y regulatorias del Gobierno?
PM: Impactan de forma directa. Es una industria intensiva en inversión, con dependencia de equipamiento importado y planificación a largo plazo. La estabilidad regulatoria y el acceso a divisas son claves: cuando se ordenan, el despliegue se acelera; cuando no, aparecen cuellos de botella.
Conectividad y foco productivo
P: En un contexto de transformación digital, ¿qué rol juega la conectividad satelital en sectores como agro, energía, minería o educación?
PM: Es un habilitador directo. Sin conectividad, no hay transformación digital posible. En sectores como agro, energía o minería permite operar en entornos remotos donde no existe infraestructura terrestre, con monitoreo en tiempo real, automatización de procesos y toma de decisiones basada en datos.
Además, empieza a tomar relevancia el IoT satelital, que conecta sensores y dispositivos en campo para relevar información crítica, incluso en los puntos más aislados. Esto suma eficiencia y control en industrias que históricamente operaron con baja visibilidad.
Inversión y salto a servicios de valor
En esa línea, Mosiul precisó que la compañía profundizó su estrategia de inversión en los últimos años, con foco en ampliar la capacidad satelital, desarrollar soluciones multiórbita y reforzar la red de soporte e instalación en todo el país.
Además, explicó que el próximo paso apunta a evolucionar hacia servicios de mayor valor agregado, donde la conectividad funciona como base para otras soluciones.
Mosul contó: “Avanzamos en IoT satelital, servicios cloud, SD-WAN y aplicaciones como telemedicina, que permiten resolver necesidades concretas de distintos sectores productivos y organismos públicos”.
Expansión tech
P: ¿En qué áreas está invirtiendo ORBITH?
PM: Invertimos en capacidad satelital, soluciones multiórbita y red de soporte. Hacia adelante el foco está en servicios de valor agregado: aplicaciones como telemedicina. La conectividad es el punto de partida. En paralelo, la empresa busca expandir su presencia territorial y consolidar una propuesta integral que combine tecnología, servicio local y conocimiento del mercado.
P: ¿Cómo se posiciona la empresa frente a nuevos competidores globales?
PM: La competencia elevó el estándar, y eso es positivo. Nuestro diferencial es el conocimiento del territorio, la cercanía con el cliente y la capacidad de integrar soluciones. No vendemos solo conectividad, sino un servicio completo.
El futuro y vida personal
P: ¿Cómo imagina el mercado a mediano plazo?
PM: Vamos hacia un modelo híbrido, donde conviven satélite, fibra y redes móviles. La clave será integrar esas tecnologías de forma eficiente.
P: En lo personal, ¿cómo equilibra el rol ejecutivo con la vida cotidiana?
PM: Busco espacios de desconexión. El tiempo con la familia es central en mi rutina. También el deporte, en especial el tenis. Es clave para sostener la toma de decisiones en el día a día.
Fuera del rol ejecutivo, trato de sostener espacios de desconexión y equilibrio, algo que considero clave para mantener claridad en la toma de decisiones. El tiempo con la familia ocupa un lugar central en mi rutina y busco aprovecharlo al máximo, ya sea en actividades cotidianas o simplemente bajando el ritmo después de jornadas intensas.
También encuentro en el deporte un canal para ordenar la cabeza, en especial en el tenis, y en momentos simples como ver series en familia, que me permiten cortar con la dinámica diaria y recargar energía. Creo que ese equilibrio es fundamental para poder liderar en un contexto tan exigente y cambiante como el actual.
En un sector donde la tecnología evoluciona a gran velocidad y las decisiones de inversión son de largo plazo, sostener una mirada estratégica requiere también espacios de pausa. La conectividad continuará en crecimiento, pero el diferencial estará en cómo cada compañía logra integrar tecnología, operación y cercanía con el cliente en un mercado cada vez más competitivo, concluyó Mosiul.








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