El viernes, el mercado local completó otra ronda de cinco fechas, con saldo terrible: más de 10% de caída semanal. Contraste mayúsculo, frente a un Bovespa que pudo quedar neutro en ese lapso y un Dow Jones apenas negativo en 1%. Cada vez más evidente que se trataba ya de complicaciones internas, desarmándose un componente de alto riesgo -opciones y caucionesque, al estallar, fue quebrando todo intento de recomposición razonable. A tal punto llegó el daño, como para ver al Merval tocando un mínimo de 883 puntos, finalmente corregido hacia los 900 y que dejó un punto de partida para ensayar la resistencia desde allí. Nada puede ser demasiado predecible cuando es imposible medir cuánta presión de liquidaciones pude estar todavía amenazante, ante cada nueva reacción que se procure.
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La señal de recogimiento de volumen se continuó efectivizando, el viernes culminó la plaza con no más de $ 48 millones en acciones, y la oferta mostrándose en posición menos densa de lanzamiento de órdenes.
El problema no se pudo solucionar ante la huida de la demanda, que no activó sus actitudes compradoras: a pesar de la fuerte caída de las cotizaciones. Y continúa siendo la llave maestra, la vuelta a tomar posiciones, para colocar a la plaza más en línea con otros mercados que se mueven ya en equilibrio. Hoy puede resultar día clave, para sondear qué color habrá de prevalecer en el período.
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