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Tal vez los investigadores de la universidad se hayan sorprendido al ver estos nuevos números que nada tienen que ver con lo que venían midiendo hasta el último mes del año pasado. Según la universidad, la confianza del consumidor entre julio y diciembre había bajado más de 10%, mientras la popularidad del gobierno en ese lapso retrocedió 15,5%.
Las mediciones de la universidad, hasta diciembre, eran muy respetadas y seguidas de cerca. El gobierno estaba preocupado por cómo iban perdiendo la fe de los consumidores y de la gente en su gestión.
Pero en enero, como « tocados» por una vara mágica, los números cambiaron para felicidad del gobierno (y de la universidad, obviamente). Los índices de confianza en el gobierno crecieron 13% y la fe del consumidor aumentó 14,4%. En la misma proporción, dicen, cayó la confianza en la universidad.
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