Sube consumo con tarjetas y se usan por montos chicos
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«Estamos viendo que cada vez son más frecuentes las compras con tarjeta (tanto de crédito como de débito) por montos de diez o doce pesos, que hasta hace un año y medio eran casi una rareza», dijo a este diario Diego Juárez, gerente de marketing de Argencard, licenciataria de las marcas de MasterCard para el Río de la Plata. «La gente está sacando el plástico de la billetera para transacciones por montos muy inferiores que en el pasado.»
De hecho, esta tendencia viene verificándose aún desde antes del fin del «uno a uno»: Visa, por caso, ya se ofrecía como medio de pago de una conocida (y muchas veces cuestionada) cadena de comida rápida; MasterCard también está en locales de comida económica; ambas marcas, además, entraron en al menos dos cadenas de cines (ShowCenter, Village) como medio de pago, y hoy es posible comprar una entrada al cine (costo aproximado: $ 8) con dinero plástico.
«Antes veíamos cupones de restaurantes y de salas cinematográficas, por $ 7 u $ 8, como verdaderas excepciones... Ahora tenemos cada vez más», dice una fuente de una de las administradoras de medios de pago.
Fuentes de la industria son optimistas respecto de cómo será 2003 para el mercado de los medios de pago en relación con 2002. «El año pasado fue catastrófico: a pesar de la devaluación y de que al principio de año -por efectos del 'corralito' y la falta de efectivo-la gente usó mucho la tarjeta, la industria en total vendió cerca de 40% menos que en 2001. Pero creemos que ahí se tocó el fondo del mar, y estamos confiados en que en 2003 comenzará el repunte. De hecho, los dos primeros meses del año confirman una tendencia que se venía produciendo desde fines de 2002", adelanta Juárez.
Uno de los indicadores en los que se fundamenta para la industria de los medios de pago esta recuperación incipiente es justamente el regreso de las cuotas, fenómeno que ya fuera adelantado por este diario en su oportunidad. Las ventas en mensualidades con tarjeta de crédito llegaron a representar 30% del volumen total de las ventas con dinero plástico, monto que descendió a cero en el primer semestre del año.
«Hoy ya estamos cerca de 11% o 12% de la facturación, y creciendo», informa Juárez. «Y si bien seguimos lejos del pico histórico, la tendencia es buena.» Fuentes del mercado explican la renuencia de los tarjetahabientes a tomar plazos más altos en dos factores: miedo a no poder pagar las cuotas y miedo a que les aumente el monto de las mensualidades en caso de que se dispare la inflación. El primero es justificable; el segundo -dice la gente de las tarjetas- es producto de la desinformación.
«El comprador elige el número de cuotas, y el comerciante fija un precio final para el bien ofrecido, cifra que se divide en partes iguales. Por lo tanto, no hay ningún riesgo de que el precio se dispare antes de que el comprador termine de pagar», dice un ejecutivo bancario del rubro.
«La gente tiene miedo de no poder pagar también porque tiene temor a quedarse sin ingresos (salario, honorarios profesionales, etc.), y entrar para siempre en el listado de morosos», agrega la fuente. Por eso, explica, «la morosidad está en niveles normales e históricos, o sea 3% a 4% de la cartera, según el banco». Es que hoy, a pesar de las tasas altas (en descenso, es cierto), la tarjeta es casi el único medio de acceso al crédito que les quedó a los argentinos.




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