Los asalariados del sector privado formal fueron los más
beneficiados con los aumentos en los últimos dos años. Los
trabajadores «en negro» y los empleados públicos vienen rezagados,
pero en setiembre recuperaron terreno: sus sueldos
crecieron 3% y 4% respectivamente, por encima del promedio.
Los salarios crecieron 2% promedio en setiembre, principalmente por los aumentos en los sueldos de los empleados públicos, que subieron 4%. Con respecto a setiembre de 2005, el alza en los salarios promedio de la economía acumula 18%.
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De acuerdo con los datos publicados por el INDEC, el Indice de Salarios registró la suba más pronunciada en los últimos 18 meses. El alza de setiembre tiene la novedad de estar impulsada por la suba en los empleos públicos.
Hasta ahora, los únicos salarios que registraban aumentos importantes eran los de los trabajadores del sector privado formal. De hecho, los empleados públicos y los trabajadores «en negro» se encuentran en una situación más precaria que antes de la salida de la convertibilidad, ya que la inflación fue comiendo una parte importante de sus ingresos.
Los salarios de setiembre fueron para los empleados públicos 38% superiores a los de diciembre de 2001, último mes de la convertibilidad. En tanto, la inflación fue en el mismo período de 86%. Para los empleados no registrados, el alza llegó a 51%, mientras que para los registrados la suba es de 118%.
Impulsores
De los 2 puntos que crecieron los sueldos durante setiembre, la mitad se debió al alza de los salarios en el Estado. La otra mitad del impulso se repartió en partes iguales entre las subas en el sector privado formal e informal, de 1% y 3% respectivamente (ponderan distinto en la evolución de los salarios totales).
Los salarios del sector público recuperan entonces posiciones con respecto a los otros sectores de la economía. De hecho, en el año los sueldos en general crecieron 14% mientras que en el Estado 10%. La noticia puede resultar igualmente preocupantesi la tendencia se mantiene o acelera en vistas de las elecciones de diciembre de 2007. Eso atentaría contra la solidez fiscal conseguida después de la devaluación, con ingresos tributarios que acompañaron la inflación mientras que los principales gastos (remuneraciones, jubilaciones) quedaron retrasados.
Retraso aparente
En tanto, algunos analistas opinan que el retraso en los salarios del sector público es sólo aparente. Sostienen que en realidad el INDEC no mide bien los aumentos en el Estado, que se dan en muchos casos a través de recategorizaciones y no de subas nominales. De hecho, al observar la partida presupuestaria de remuneraciones se observa que desde 2001 a la fecha la suba es mucho más amplia, incluso corrigiendo por las nuevas contrataciones de personal.
Con un aumento de 14% en los salarios acumulado hasta setiembre, si el ritmo de subas continúa en el orden de 2% hasta fin de año, 2006 cerrará con un alza de entre 20% y 21%, cercana a la pauta de 19% marcada por el gobierno en las primeras negociaciones salariales del año, llevadas a cabo en abril con el sindicato de camioneros liderado por Hugo Moyano. Para 2007, según los primeros trascendidos, el gobierno apuntaría a guiar los aumentos hacia una tasa menor, del orden de 13%, para morigerar el impacto inflacionario de los ajustes. En tanto, los empresarios en el Coloquio de IDEA arrancaron con una primera oferta de 10%. Pero con un sector sindical sublevado contra el liderazgo de Moyano es difícil que los distintos gremios repliquen los aumentos de camioneros, como se observó este año. Un escenario en el cual los aumentos demandados escapen por encima de una pauta de 13%, «corriendo por izquierda» al sindicalismo oficial, además en un año electoral, es una preocupación que no puede descartarse por su potencial impacto en los índices de inflación.