5 de enero 2006 - 00:00

SW: Maggio insiste en "príncipe" salvador

Juan Maggio, CEO de SW
Juan Maggio, CEO de SW
Ayer, este diario se preguntaba quién era el «misterioso» príncipe Robertino de Medici di Savoia, supuesto comprador de la mayoría accionaria de la aerolínea Southern Winds (SW). Hoy ya cabe preguntarse si el mencionado príncipe realmente existe.

En diálogo con Ambito Financiero, Juan Maggio, presidente de SW, dijo que «lo importante es que hace tres semanas que vengo trabajando con esta gente; si el inversor es príncipe o no es príncipe al final es irrelevante». El empresario insistió en que «lo único importante es llegar a un acuerdo con quienes aportarían los fondos necesarios para que SW vuelva a operar, y preservar así los 850 puestos de trabajo».

De todos modos, Maggio se negó a revelar la identidad y la nacionalidad del supuesto « enviado» del «príncipe» o del Gruppo Savoia (al que pertenecería el hipotético De Medici) a negociar con él; un trascendido que no pudo ser confirmado lo identifica como Roberto Suttini, pero en la empresa se negaron a confirmar este rumor.

Lo que sí trascendió, y pudo ser confirmado, es que en SW se recibió un e-mail proveniente de un estudio jurídico italiano en el que «el señor Enzo Codelaro, secretario de prensa del Gruppo Savoia, ha solicitado que a partir de ahora toda información referida al grupo o al señor Medici, relacionada al acuerdo societario con Southern Winds, deberá ser canalizada a través de este sector legal»; el mensaje está firmado por un abogado, Tranquillo Capello. Los intentos por comunicarse con dicho letrado por teléfono o por email fueron infructuosos.

• Firma

Ajeno a estas dudas, Maggio insistió en que «si todo sale bien, el acuerdo se firmaría en los próximos días. La impresión que me da esta gente es que es muy seria», pero reconoció que «no tengo amigos ni conocidos en Italia, por lo que no estoy en condiciones de averiguar si representan a quienes dicen representar». Con un candor que puede resultar casi inverosímil, el empresario agregó: «Me parece de mala educación pedirles documentos o datos personales».

El empresario reveló también que «en el concurso nos ha ido muy bien: la deuda final exigible es de sólo u$s 35 millones, pese a cosas que se dijeron por ahí. Si todo va bien, podríamos cerrar el acuerdo con los acreedores durante este mes».

En tren de especular, las razones de la «aparición» de este misterioso socio dispuesto a quedarse con 34% de las acciones de SW, para luego acrecer hasta tener la mayoría aportando los u$s 15 millones que harían falta para que volviera a volar, podrían ser varias.

Una de estas razones sería justamente convencer a los acreedores de la empresa de que ésta seguirá operando; otra es reavivar el interés del
Grupo Plaza (de la familia Cirigliano, de estrechos vínculos con el secretario del área, Ricardo Jaime, según se dice en el mercado del transporte) para que una vez terminado el acuerdo de financiamiento de la empresa (por el cual este grupo aporta los fondos necesarios para pagar los sueldos de los 850 empleados) se haga cargo de la aérea.

«Yo lo único que quiero es salvar a SW, porque yo la creé, la trabajé, por ella he perdido salud y patrimonio personal, y creo que la marca todavía está bien posicionada entre los consumidores»,
responde Maggio cuando se le pregunta por qué negocia con cuasi desconocidos.

SW
dejó de volar el 10 de diciembre último, acosada por las deudas y la falta de capital operativo. La empresa contaba al momento de su cierre con un puñado de Boeing 737-200 por el sistema de leasing, que estarían a punto de ser recuperados por las empresas locadoras. Su deuda posconcursal, que incluye los u$s 2 millones que habría aportado el Grupo Plaza para pagar los sueldos (y que los rumores, en realidad, dan como el origen de esos fondos a las arcas públicas) ya rondaría los u$s 10 millones, y harían falta al menos u$s 15 millones para que SW retorne al mercado. Como se ve, un cúmulo de dificultades que ya han complicado a previos «interesados» en la empresa, como Eduardo Eurnekian, Martín Varsawsky, el hotelero Horacio Rozenblum y el propio Cirigliano.

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