24 de julio 2002 - 00:00

También economistas piden frenar el "goteo"

Ocho economistas, prolijamente seleccionados por el equipo de Roberto Lavagna, plantearon ayer sus opiniones a los cuatro visitantes extranjeros sobre las consecuencias que tendría una mayor flexibilidad para la salida del «corralito» y su visión acerca de lo que puede pasar en la Argentina en los próximos meses.

Carlos Pérez, Roberto Frenkel, Ricardo Arriazu, Jorge Schwarzer, Miguel Angel Broda, Bernardo Kosackoff, Arturo O'Connell y Rodolfo Santángelo
llegaron a las 18.15 y tuvieron 10 minutos (cronometrados por reloj por el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen) para exponer en el quinto piso del Palacio de Hacienda sus propuestas e ideas para solucionar la crisis financiera, ante la atenta mirada de Hans Tietmeyer, Andrew Crockett, John Crow y Luis Angel Rojo, que sólo en contadas oportunidades hicieron comentarios.

• Coincidencias

Si bien los ocho economistas citados por Lavagna mostraron algunas diferencias generales, hubo dos coincidencias básicas para aceptar la posibilidad de un adelantamiento del cronograma de devolución de depósitos. Según la visión general, sólo una vez terminada la salida de dinero vía amparos, tal como vienen reclamando los cuatro expertos desde que llegaron a Buenos Aires, y luego de un acuerdo con el Fondo Monetario, aunque sea básico y primario, se podría pensar en esta alternativa. Aquí coincidieron Pérez, Broda, Santangelo y Frenkel.

Sin estas dos condiciones sería impensable cualquier solución. Para un tercer momento quedaría la posibilidad de flexibilizar el cronograma de devolución de depósitos. En este punto es donde empezaron las diferencias entre los economistas argentinos.

Hubo dos posiciones. Una más cercana a la de Roberto Lavagna, que duda sobre cualquier aventura monetaria, y otra coincidente con la visión del titular del BCRA, que afirma que la demanda de dinero es auspiciosa y que es muy probable que no haya desborden inflacionario.


• Precondición

Otro grupo de economistas argentinos, fundamentalmente Schwarzer, Kosakoff y O'Donnell, se concentró en la visión de la economía real y la microeconomía.

En todos los casos se habló de las posibilidades serias de crecimiento que tendría la Argentina en el mediano y largo plazo, pero con una precondición:
que vuelva el crédito, sin lo cual es impensable cualquier visión optimista del país.

En este capítulo se llegó nuevamente a la conclusión de la necesidad de firmar un acuerdo con el FMI como condición previa a cualquier solución de fondo de la crisis financiera local.

• Preocupación

Hubo algo de espacio para entender cuáles son las principales preocupaciones de los cuatro visitantes a partir de las preguntas (más bien generales, pero bien orientadas) que hicieron a los ocho argentinos. En este sentido se pueden citar:

Tietmeyer consultó porque se hablaba en la Argentina de un déficit primario separado del secundario «cuando el déficit es uno solo». Dejó entrever que en realidad este tipo de distinciones las hacen los países que tienen voluntad de no pagar la deuda.

El alemán volvió a desaconsejar la dolarización.

Todos criticaron nuevamente la emisión de bonos provinciales. Como ex presidentes de bancos centrales (uno en actividad), dejaron en claro que no entienden cómo puede haber una moneda circulando que no sea impresa por las entidades financieras centrales.

Crockett preguntó en varios momentos de la jornada de ayer por qué se ve a los bancos como «los malos de la película».

• Crockett y Crow consul-taron a los economistas que ideas tenían para reconstruir la confianza del público en su sistema financiero, y dejaron en claro que es un tema sobre el que no tienen personalmente respuestas claras.

Tietmeyer se mostró como el visitante más adepto a presionar para que la Argentina llegue a un acuerdo con el FMI. Incluso fue el único que mencionó que la crisis local puede llegar a contagiar a la región, más allá de lo que suceda en Uruguay.

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