En la Universidad Di Tella, Guillermo Nielsen, quien encabeza las conversaciones con el
FMI, habló el viernes sobre la situación de la deuda pública y las negociaciones.
El gobierno ya comenzó a trabajar en el escenario de 2006 sin el FMI, extendiendo la política que viene de mediados de 2004: pagar puntualmente los vencimientos de capital y eludir las exigencias del organismo en temas urticantes. Según los cálculos que manejan en el Palacio de Hacienda, y que ya conoce Néstor Kirchner, no será un paso arriesgado, ya que el año próximo habría que pagarle al organismo u$s 2.000 millones, menos de la mitad de lo que se cancelará este año.
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La clave de esta estrategia es que de los u$s 5.100 millones que la Argentina debería pagarle al organismo, u$s 3.100 millones son créditos en la categoría de «expectativa», con lo cual pueden ser postergados por un año simplemente con un pedido formal al directorio del organismo, tal como se hizo hace dos meses con resultado favorable. Esta situación entusiasma al Presidente, que en cada uno de sus discursos alude a la política de « desendeudamiento». Durante 2004 se habrán pagado más de u$s 4.000 millones al Fondo. La deuda actual con el organismo suma u$s 12.000 millones, pero con los pagos previstos en lo que resta del año y el próximo ese monto caerá a menos de u$s 10.000 millones.
Desde ya, subsisten las diferencias de enfoque entre la Casa Rosada y el Ministerio de Economía. «Siempre es mejor tener un acuerdo que no tenerlo, pero no sirve firmar a cualquier costo», explican en el entorno de Lavagna ante la consulta respecto de los pasos a seguir con el FMI. Reconocen, en ese sentido, que la falta de interés político resultó central para que las discusiones que habían comenzado a principios de julio directamente quedarán congeladas hasta después de las elecciones de octubre.
Sin acuerdo con el FMI, el gobierno evitaría un compromiso explícito de alto superávit fiscal (el Fondo pide 4,5% del PBI), no tendría que no aceptar las presiones para que baje el dólar ni debería acelerar los acuerdos con las privatizadas. En la medida que continúen estas exigencias (junto con la necesidad de ofrecerle una nueva oportunidad a los bonistas que no ingresaron al canje), la posición de Kirchner será patear para adelante un compromiso. A esto debe sumarse que la ventaja principal de tener un acuerdo con el FMI casi desaparece, al reducirse considerablemente los vencimientos obligatorios. Eso sí, el problema pasaría para 2007 cuando la acumulación de deuda aumente considerablemente, entre u$s 4.000 millones que deberán pagarse más otros u$s 3.000 millones que se postergarían un año en 2006.
En resumen, los vencimientos con el Fondo para 2006 llegan a u$s 5.123 millones. Del total, u$s 366,4 millones corresponden a intereses (que no entran en la refinanciación aún en caso de acuerdo), u$s 1.629 millones a créditos de pago obligatorio, y los restantes u$s 3.128 millones a préstamos prorrogables por 12 meses.
El último informe de Banco Río sugiere que no existirá ningún apuro del gobierno por cerrar un acuerdo con el Fondo debido a la «sólida posición financiera» que muestran las cuentas públicas. «Se puede concluir -sostiene- que el gobiernopodría llegar a posponerla firma de un nuevo acuerdo con el FMI hasta el tercer trimestre de 2006.»
Las proyecciones indican que incluso podría manejar los vencimientos de deuda que se aproximan en 2006 (no sólo con el Fondo, sino con los demás organismos multilaterales y los bonos en poder de acreedores privados) sin tener que emitir nuevos títulos en el mercado durante el primer semestre.
• Situación
La estrategia de continuar postergando el acuerdo se complementa con el resto de los organismos multilaterales. Esta es la situación:
• Banco Interamericano de Desarrollo (BID): a mediados de 2004 se firmó un acuerdo hasta 2008 por u$s 5.000 millones de nuevos créditos como piso. El año que viene la entidad desembolsaría unos u$s 1.300 millones a favor del país. Alcanza para cubrir los vencimientos que se presentan.
• Banco Mundial: a fin de año vence el acuerdo de 20 meses firmado en 2004. Ya está en plena discusión el nuevo programa con el organismo, que involucraría desembolsos de u$s 3.500 millones para los próximos tres años. La diferencia con otros programas es que la mayor parte del dinero será destinado a financiar proyectos de inversión, con lo cual prácticamente desaparecerán los préstamos de «ayuda estructural» (que suelen requerir acuerdo con el FMI para ser ejecutados).
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