Los primeros aumentos que se autorizarían serán para los que suministran el producto: las generadoras de electricidad y las petroleras que son las que extraen el gas. Estas no tienen contratos a renegociar, y en principio sus precios son libres, aunque están prácticamente congelados desde enero de 2002.
El gobierno necesita empezar por estos sectores porque hay una preocupación, tanto a nivel oficial como empresario, sobre un posible faltante de electricidad o de gas que podría incluso empezar a advertirse en el próximo invierno.
La falta de producto es la que obliga a los cortes programados, que se recuerdan (para la luz) de la época de Raúl Alfonsín, y que por lo mismo quieren evitarse por el costo político y por el económico para el funcionamiento de las industrias, que terminaría teniendo. Brasil tuvo hace dos años un problema de ese tipo: escasez de la oferta para responder a la demanda.
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