11 de noviembre 2005 - 00:00

Telefónicos usan "método Moyano" contra call centers

Activistas y empleados tomaron el edificio de Atento en Barracas reclamando reafiliación a FOETRA.
Activistas y empleados tomaron el edificio de Atento en Barracas reclamando "reafiliación" a FOETRA.
El «método Hugo Moyano» de negociación salarial, de copar instalaciones de empresas, volvió a tener aplicación en la Argentina: el sindicato FOETRA (telefónicos) invadió la sede del barrio de Barracas de Atento, la firma de call centers subsidiaria del Grupo Telefónica, con la declarada intención de que todos los empleados de esa empresa pasen a integrar su padrón de afiliados, en detrimento del gremio de mercantiles.

Un grupo de activistas de FOETRA, apoyados por medio centenar de empleados de la empresa, tomaron las instalaciones del edificio de la calle California, donde pernoctaron la noche del miércoles y amenazan con permanecer allí «hasta que se resuelva la reafiliación». Durante toda la jornada de ayer hubo febriles reuniones en la sede del Ministerio de Trabajo, encabezadas por el propio Carlos Tomada, y en la que tomó parte Humberto Pato Vinueza, CEO de Atento en la Argentina, Osvaldo Iadarola, secretario general del gremio.

Esas negociaciones se cerraron a última hora con la firma de un acta en la que los sindicalistas aceptaron desalojar el edificio a cambio de que Atento capacite a 35 personas en su sede de Barracas. Esos empleados formaban parte de un grupo de 80 que habían quedado sin tareas al haber perdido una cuenta ( Telefónica Móviles de España) que atendían.

El reclamo de los sindicalistas, que ya es de vieja data, es que las 4.700 personas que trabajan para Atento, todas ellas encuadradas en la Federación de Empleados de Comercio, sean afiliadas a FOETRA. A esto se opone Atento argumentando que el resto de las empresas de call centers tiene a su personal en Comercio; aceptar su pase a telefónicos la pondría en una situación de desigualdad que le haría imposible competir con las demás.

• Salarios más altos

Un vocero de la empresa admitió que los salarios de FOETRA son más altos que los de los mercantiles, pero agregó que «es inaceptable que los trabajadores elijan su gremio de acuerdo al valor de sus convenios, porque de este modo tendríamos pases de actividad masivos cada vez que una asociación logra aumentos de sueldo por encima del promedio».

Se trata, obviamente, de echar mano al «método Moyano», que el dirigente camionero y secretario general de la CGT practicó con éxito en cadenas de supermercados (Carrefour, Coto): «robarle» fichas de afiliación a Armando Cavalieri. También en empresasde bebidas sin alcohol y cerveceras apeló a las tomas y/o bloqueos de plantas fabriles o centros de distribución para forzar la mano de los empresarios y -sobre todo- de una complaciente cartera laboral, que invariablemente laudó a favor del gremio de los camioneros.

La toma de la sede de
Barracas de Atento fue violenta, y ambas partes aseguran haber sido agredida por la otra. Las fuentes de la empresa adelantaron que «no vamos a ceder ni a negociar ante una situación de violencia física y de usurpación de nuestras instalaciones». De hecho, en la mañana de ayer una veintena de activistas se apostó a las puertas de la sede central de Atento en la localidad de Martínez, donde impidieron el ingreso de buena parte del personal. Allí trabajan unas 1.200 personas divididas en dos o tres turnos.

La carta que está jugando Atento en este conflicto es su amenaza de
descontinuar todas sus actividades en sus dos sedes del área metropolitana y trasladarlas en su totalidad al interior. La empresa ya cuenta con «plataformas» en Córdoba -con 1.300 empleados- y en Mar del Plata, y a fin de año abrirá su primer sede en Salta, en principio con 300 personas. Explica el vocero que «da lo mismo estar acá o en cualquier otra parte del país, porque de hecho atendemos a clientes de toda América y hasta de Europa. En el interior no tenemos conflictos, por lo que podríamos llegar al extremo de tener que llevarnos todos nuestros puestos de atención a las provincias».

Algo así ya hicieron, aunque no tan lejos: ante la creciente conflictividad en Barracas, que está semiinactiva desde agosto, trasladaron desde allí unos 130 puestos de atención telefónica a un edificio del microcentro porteño. Y es un dato no menor que, dada la constante conflictividad que se vive en Barracas, 600 empleados pidieron el pase a otra sede.

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