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Activistas y empleados tomaron el edificio de Atento en Barracas reclamando "reafiliación" a FOETRA.
Se trata, obviamente, de echar mano al «método Moyano», que el dirigente camionero y secretario general de la CGT practicó con éxito en cadenas de supermercados (Carrefour, Coto): «robarle» fichas de afiliación a Armando Cavalieri. También en empresasde bebidas sin alcohol y cerveceras apeló a las tomas y/o bloqueos de plantas fabriles o centros de distribución para forzar la mano de los empresarios y -sobre todo- de una complaciente cartera laboral, que invariablemente laudó a favor del gremio de los camioneros.
La toma de la sede de Barracas de Atento fue violenta, y ambas partes aseguran haber sido agredida por la otra. Las fuentes de la empresa adelantaron que «no vamos a ceder ni a negociar ante una situación de violencia física y de usurpación de nuestras instalaciones». De hecho, en la mañana de ayer una veintena de activistas se apostó a las puertas de la sede central de Atento en la localidad de Martínez, donde impidieron el ingreso de buena parte del personal. Allí trabajan unas 1.200 personas divididas en dos o tres turnos.
La carta que está jugando Atento en este conflicto es su amenaza de descontinuar todas sus actividades en sus dos sedes del área metropolitana y trasladarlas en su totalidad al interior. La empresa ya cuenta con «plataformas» en Córdoba -con 1.300 empleados- y en Mar del Plata, y a fin de año abrirá su primer sede en Salta, en principio con 300 personas. Explica el vocero que «da lo mismo estar acá o en cualquier otra parte del país, porque de hecho atendemos a clientes de toda América y hasta de Europa. En el interior no tenemos conflictos, por lo que podríamos llegar al extremo de tener que llevarnos todos nuestros puestos de atención a las provincias».
Algo así ya hicieron, aunque no tan lejos: ante la creciente conflictividad en Barracas, que está semiinactiva desde agosto, trasladaron desde allí unos 130 puestos de atención telefónica a un edificio del microcentro porteño. Y es un dato no menor que, dada la constante conflictividad que se vive en Barracas, 600 empleados pidieron el pase a otra sede.



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