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15 de septiembre 2006 - 00:00

''Tiempo compartido está creciendo 10%''

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Estela Vilaseco, CEO de Interval International: ‘‘El tiempo compartido es un producto típico de crisis: pasa a ser una buena inversión para asegurar las vacaciones mucho tiempo’’.
Parece haber quedado atrás la resistencia de los argentinos a comprar tiempo compartido para salir de vacaciones. Según Estela Vilaseco (gerente de Interval International para la Argentina, Chile y Uruguay), las críticas al sistema se dieron porque la forma en que se vende este producto en el mundo fue muy agresiva para muchos argentinos que se sintieron incómodos. Pero las estrategias cambiaron y hoy hay 10% anual de crecimiento en el sector.

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La ejecutiva explicó que si bien las perspectivas sobre el turismo en la Argentina son muy positivas, quedan temas pendientes. Una mayor regulación e inversiones en infraestructura son los más urgentes.

Periodista: ¿La reactivación se nota en una industria como es la de los tiempos compartidos?

Estela Vilaseco: Hay un crecimiento en esta industria de cerca de 10% anual que se viene dando desde la crisis. Lo que sucede es que como la nuestra es una empresa con base en Estados Unidos, en el nivel de facturación la diferencia que se dio por la devaluación es muy importante. Igualmente yo soy muy optimista ya que el turismo en general en el país ha crecido mucho y seguirá en esa línea. Esta es la cuarta industria más importante de la Argentina hoy en cuanto a generación de ingresos. En 2005 sumó 3.250 millones de dólares y este año se llegaría a 3.700 millones de dólares. Es decir, que el crecimiento del turismo está además por encima del de la economía en general.

P.: ¿La inflación les afecta como al resto de las actividades?

E.V.: Es un punto muy interesante. Aunque no suele saberse, el tiempo compartido es un producto típico de crisis. Este negocio se maneja a largo plazo. Cuando hay inflación o inseguridad hacia futuro, suceden dos cosas. La gente entra en shock y revaloriza otros aspectos de la vida como la familia, el entretenimiento, la vida al aire libre y por otro lado congela las vacaciones. Entonces el tiempo compartido pasa a ser una buena inversión para asegurar las vacaciones por mucho tiempo. Sobre todo, esto se da cuando es mejor gastar el dinero que guardarlo. A diferencia de lo que sucedía en la década pasada, la gente perdió capacidad de ahorro y el valor del dinero bajó. La mejor muestra de este fenómeno es que la cantidad de nuevas familias que decidieron comprar semanas de tiempo compartido en 2005 contra 2004 creció 168%. Este año ya superamos un alza de 110%.

P.: ¿Hay cambios en el perfil del consumidor?

E.V.: Ahora hay más gente que viaja al exterior. Por ejemplo, 40% de nuestros clientes viajan más lejos, como al Caribe. Vemos que la gente vuelve a gastar, no en un nivel como en los Estados Unidos, donde todo el mundo consume de una manera extraordinaria, pero vuelve. Por otro lado, la Argentina es un país con un posicionamiento muy bueno, así que también crece la llegada de extranjeros. En el último año creció más de 7%, y muchos son latinoamericanos. Hay que pensar que Buenos Aires estuvo vetada para ellos durante mucho tiempo porque era una ciudad muy cara. Ahora se abre la posibilidad de conocerla. Un cambio que se puede ver en los consumidores es que el que está acostumbrado a viajar, exige cada vez más. Si bien al argentino el poder de compra se le redujo en términos de dólares, no resigna exigencia.

P.: Pero si es tan positivo todo, ¿por qué hay una resistencia a comprar sus productos?

E.V.: Creo que eso se dio por varias razones. Por un lado el sistema está hecho para sociedades más consumistas, en donde la venta es bien agresiva y aquí hubo gente que no se sintió cómoda. También hubo mucha gente que decía vender para empresas que no existían y, como en todos los rubros, terminamos pagando todos. Pero ahora los sistemas cambiaron y nos acercamos a los clientes con las herramientas que ellos mismos quieren.

P.: ¿Las proyecciones del sector, entonces, son positivas?

E.V.: Según los últimos datos hay 2 millones de personas que califican como potenciales clientes por un estudio de sueldos. Hoy sólo ingresan 150 mil. Entonces la potencialidad de crecimiento que hay es enorme. Igualmente las ventas en este país están muy segmentadas y el precio dejó de ser la variable.

P.: ¿Es cierto que las mujeres son quienes siempre deciden el destino de las vacaciones?

E.V.: Absolutamente, como en todo las mujeres definen. Y eso es positivo para nosotros porque en los destinos que tenemos se piensa mucho en la mujer. Siempre les digo a los hoteleros que hagan cocinas de primer nivel. No con una mirada machista, como si la mujer fuera a cocinar porque seguramente habrá servicio de mucamas, sino porque las mujeres lo valoran. Además en todos los destinos hay actividades para que los chicos estén entretenidos, igual que los maridos. Y eso permite que las mujeres descansen.

P.: Su actividad la obliga a viajar, pero sola. ¿Su familia le reclama?

E.V.: Nada es gratis, pero todo se puede hacer. Trabajé hasta un día antes de que naciera mi hija. Fui a congresos embarazada y a veces soy una mujer orquesta, pero el trabajo y los viajes ayudan a madurar. Lo que sí intento es que a mi familia no le falte nada y también soy muy práctica. No estoy un minuto más de lo necesario en la oficina. Tengo la suerte de reportar al exterior y por la diferencia horaria mucho del trabajo lo hago desde mi casa, por Internet. Reconozco que en ese sentido, soy privilegiada entre mis colegas.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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