Una nueva presión sobre el precio del pan y un incremento en los desembolsos que realiza como subsidio a los productores y molinos padecerá el gobierno en las próximas horas. Esto es debido a que el trigo volvió a subir casi 4% en el mundo ayer, valor que ya se ubica en el máximo histórico: cerró en u$s 282,9 por tonelada. En la Argentina ya cotiza en $ 570 o u$s 180.
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El valor del cereal en el mercado mundial acumula una suba de 21% en agosto y de 65% en el año.
La escalada alcista está sustentada por una mayor demanda internacional como consecuencia de que gran parte de los países productores sufren problemas climáticos que recortan la oferta. La cotización del trigo no alcanza su «techo». Chicago operó a un valor de u$s 282,9 por tonelada y marcó un alza de 3,78% en la principal plaza de referencia mundial. El incremento en la demanda y las existencias mundiales deprimidas al nivel más bajo en 26 años conforman un escenario poco auspicioso para las pretensiones de los países que quieren mantener acotado el precio de un alimento básico en la canasta familiar. Así como la Argentina cerró los registros de exportación en marzo de este año, acciones similares analizaba ayer Australia, otro de los mayores proveedores, que también padece sequía, y cuya producción ya cayó 61% el año pasado. Si bien este año los productores australianos recuperaron cosecha, la escasez de lluvias disminuirá los stocks de la nueva campaña que comienza a recolectarse en dos meses. Si esto se suma a menores cosechas en Ucrania, Canadá y varios países de Europa, se entiende la caída de stocks mundial que sustenta la fuerte suba de precios. Un alza de precios de esta magnitud suele ser considerada una buena noticia para los productores. Sin embargo, en esta oportunidad, los agricultores argentinos no se entusiasman. «Desde que se impusieron las retenciones, nunca más recibimos el precio pleno que generan las subas en el mercado internacional. Además, cuando repunta el mercado surgen rumores sobre aumentos de retenciones, hecho que inmediatamente aplasta los valores», se quejaba ayer un productor del centro bonaerense.
Para el gobierno, que acordó con productores y molineros el pago de compensaciones cuando el cereal supere el valor de $ 370 la tonelada, tampoco es buena noticia esta suba ya que se incrementa la brecha entre el valor acordado (que supuestamente mantiene acotado el precio que pagan los molinos y, en consecuencia, no debería aumentar la harina ni el pan) y tiene que pagar cada vez más para lograr su objetivo.
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