Triste recuerdo del Congreso: la ovación

Economía

El Congreso mostró durante la crisis que estalló el 20 de diciembre de 2001 algunas de las imágenes más conflictivas de ese proceso. Hubo gestos políticos que precipitaron la caída de Fernando de la Rúa y hasta ataques e intento de toma del Congreso por los manifestantes, pero los momentos más recordados estuvieron relacionados con las decisiones económicas. Fueron esos días en que, por aplicación de la ley de acefalía, se sucedían como presidentes los jefes de la cámaras, Ramón Puerta y Eduardo Camaño; un gobernador, Adolfo Rodríguez Saá; y finalmente, un senador, Eduardo Duhalde. Ese movimiento dio la sensación por un tiempo de que el Congreso gobernaba.

La imagen que pasó a la historia fue, sin duda, la de la Asamblea Legislativa del 23 de diciembre de 2001. En el mensaje a los diputados y senadores que le habían tomado juramento como presidente, Rodríguez Saá declaró la cesación de pagos de la mayor parte de la deuda pública. La ovación que recibió en el recinto de la Cámara de Diputados no será olvidada por mucho tiempo, especialmente. Aplaudieron casi todos los legisladores, aunque ahora nadie confiesa haberlo hecho. El dato de ese día fue que el nuevo presidente defendió la permanencia del sistema de convertibilidad.

Después de la semana que duró ese gobierno, se volvieron a ver imágenes históricas. El 1 de enero de 2002, otra asamblea elegía a Duhalde como presidente. Cincodías después, el Congreso le votaba la primera ley de Emergencia Pública: Jorge Remes Lenicov acordó durante dos días y sus noches con los diputados y senadores los cambios que se decidían minuto a minuto, en medio de las sesiones, sobre la salida de la convertibilidad y la pesificación asimétrica. Pocos vieron cómo durante las madrugadas se jugaban en los despachos la pesificación de los saldos en dólares de las cuentas bancarias o la decisión sobre qué préstamos serían pesificados y hasta qué montos.

Dejá tu comentario