Turquía, en graves problemas
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La economía enfrenta fuertes contrastes en el consumo
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La Bolsa quiebra récords empujada por la efervescencia de los balances
Cerca de 70.000 comerciantes y pequeños empresarios se dieron cita en Ankara, donde esta noche fue impuesta una prohibición total de manifestaciones para evitar nuevos disturbios. Según Anadolu, la medida regirá durante un mes.
Miles de pequeñas tiendas en la capital fueron cerradas y las calles, normalmente abarrotadas de gente a la hora pico, quedaron vacías.
En Esmirna se congregaron cerca de 40.000 personas, en una manifestación sin incidentes, mientras que en Mersin, a orillas del Mar Mediterráneo, 50.000 personas se dieron cita para protestar.
Mientras, la asociación de la pequeña y mediana empresa turca exigió la dimisión del gobierno por su supuesta incapacidad para enderezar la situación.
Ankara intenta restablecer la confianza de los empresarios y volver a poner la economía turca en la senda correcta, después de la crisis desatada hace unas semanas, que provocó la caída de la lira y el resquebrajamiento del sistema financiero del país. La crisis fue desatada por un enfrentamiento entre Ecevit y el presidente, Ahmet Necdet Sezer, sobre la forma de combatir la corrupción.
El premier rechazó ayer nuevamente cualquier reclamo de renuncia e instó a aquellos que piden su dimisión a proponer alternativas.



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