12 de abril 2001 - 00:00

Turquía, en graves problemas

Ankara (DPA) - Cientos de miles de personas salieron ayer a las calles de varias ciudades turcas en protesta contra el gobierno del primer ministro Bulent Ecevit, al que acusan de incapacidad para frenar la crisis económica en que está sumido el país.

Sólo en Ankara las protestas dejaron un saldo de 200 heridos, de los cuales más de 130 pertenecen a las fuerzas del orden, informó la agencia de noticias «Anadolu».

Los manifestantes arrojaron piedras y otros objetos contundentes contra los efectivos policiales exigiendo la dimisión del gobierno, mientras que las unidades de las fuerzas del orden actuaron con tanquetas y camiones lanzaagua, al tiempo que dispararon varios tiros de advertencia al aire.

Se estima que unas 200.000 personas participaron de las protestas. En Ankara habían sido desplegados 4.000 policías para intentar evitar incidentes.

Consignas

«Tenemos hambre», «Ya es suficiente» y «El gobierno está acabado» fueron algunas de las consignas esgrimidas por los manifestantes, mientras el premier advertía que las protestas afectan la imagen del país en el mundo y repercutirían en sus ingresos, especialmente en el área de turismo. La crisis económica y política turca ha sido recientemente motivo de fuerte agitación en los mercados financieros internacionales.

Cerca de 70.000 comerciantes y pequeños empresarios se dieron cita en Ankara, donde esta noche fue impuesta una prohibición total de manifestaciones para evitar nuevos disturbios. Según Anadolu, la medida regirá durante un mes.

Miles de pequeñas tiendas en la capital fueron cerradas y las calles, normalmente abarrotadas de gente a la hora pico, quedaron vacías.

En Esmirna se congregaron cerca de 40.000 personas, en una manifestación sin incidentes, mientras que en Mersin, a orillas del Mar Mediterráneo, 50.000 personas se dieron cita para protestar.

Mientras,
la asociación de la pequeña y mediana empresa turca exigió la dimisión del gobierno por su supuesta incapacidad para enderezar la situación.

Ankara intenta restablecer la confianza de los empresarios y volver a poner la economía turca en la senda correcta, después de la crisis desatada hace unas semanas, que provocó la caída de la lira y el resquebrajamiento del sistema financiero del país. La crisis fue desatada por un enfrentamiento entre Ecevit y el presidente,
Ahmet Necdet Sezer, sobre la forma de combatir la corrupción.

El premier rechazó ayer nuevamente cualquier reclamo de renuncia e instó a aquellos que piden su dimisión a proponer alternativas.

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