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Los tres reconocieron que la situación está trabada y que las posiciones están distantes, sobre todo en cuanto a la voluntad de apertura de Brasil de sus mercados de servicios, y, de Europa, para reducir subsidios concretos a la producción primaria destinada a comercializar dentro de las fronteras de la UE. Sin embargo, todos coincidieron en que la posibilidad de un tratado es un tema que vale la pena ser discutido.
Igualmente, la posición extraoficial de la Argentina, cuyo principal negociador en este tratado es el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado, es que en realidad Lamy y la conducción actual de la UE tienen muy poca capacidad política de movimiento para lograr la reducción de sus subsidios agrícolas, ya que desde el 1 de noviembre todos estos dirigentes deberán abandonar la dirección del bloque por el recambio institucional de autoridades.
Sobre la reanudación de las negociaciones, ayer Lamy aseguró que «todavía hay dificultades que no ignoramos, pero al mantener ese intercambio de ideas sobre los puntos en que nuestros intereses no están totalmente encajados, llegamos a la conclusión de que todavía vale la pena hacer un esfuerzo, 'y lo haremos'». También Lamy afirmó que «hicimos una evaluación conjunta y concluimos que valía la pena poner nuestros negociadores a trabajar esta semana».
El representante de la UE aludió así a una reunión que negociadores europeos comenzarán mañana en Bruselas con los del Mercosur.
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