N o podemos decir que lo de ayer resultó ser la contracara de lo que vivimos el martes, porque,esta vez, a pesar de que el NASDAQ perdió 0,26%, el S&P 500 cerró con una verdadera suba de 0,78%, en tanto el Promedio Industrial quedó en 10.623,62 puntos (suponemos que a esta altura ya aburre hablar sobre que fue un nuevo máximo en 52 semanas) luego de ganar 0,9%. Si 24 horas atrás argumentábamos que el impresionante volumen negociado en el mercado electrónico demostraba por dónde había pasado "la acción", algo similar afirmamos esta vez, salvo que fue el sistema tradicional el que sorprendió con más de 1.757 millones de papeles operados. Otro dato adicional que de alguna manera también podemos asociar a esta idea de una jornada "espejo" de la anterior es la evolución de los precios, donde el mercado arrancó del lado negativo y, pasado el mediodía, se posicionaba firmemente del lado ganador. Claro que éste no fue el caso del NASDAQ, que bien podemos generalizar que estuvo todo el tiempo del lado perdedor (en realidad, pasadas las 14, ganaba dos unidades, pero esto duró muy poco). Con el dólar retrocediendo una vez más ante el yen y el euro, y los bonos del Tesoro ganando 3/8 de punto (la tasa a 10 años bajó a 4,021%), es claro que fue un día de esos en los que se priorizó la seguridad ( esperemos que esta "priorización" no se prolongue demasiado en el tiempo, porque las cosas se pueden complicar). ¿Pero qué fue lo que disparó este cambio de humor? Es claro que no fueron los balances. Fannie Mae y el JP Morgan cerraron con subas en torno a 3% luego de sorprender por sus buenos números.
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