Se disparó nuevamente el instrumental que marca las «revoluciones por minuto» del cúmulo de negocios, pero no aumentó esto la velocidad de trepada. Y halló el mercado una cuenta bastante empinada, a partir de vendedores que se mostraron sumamente activos, que se superó hasta arribar a otra marca alcista de 1,8%. El índice en los 1.240 puntos, tras haber reconocido ligero derrape a 1.215 y con máximos que llegaron a 1.248 puntos Merval. Si algo quedó claro es que la idea de la trepada vertical, sacando partido de un incremento súbito y amplio de la demanda en las dos ruedas, no está tan a la mano como los más entusiastas podrían suponer. Hubo intensa batalla en el intercambio de posiciones, con un excelente nivel de asimilación que permitió enjugar todo y tener algún resto para marcar precios hacia arriba.
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En dos días, una sumatoria en volumen efectivo superando los $ 250 millones (con la rueda de ayer consumiendo cerca de $ 150 millones, 50% más que el martes). Hubo mucho fuego como para sostener la llama despertada en la fecha previa, pero el agua no cesó de acosar para mantenerlo aplacado en sus efectos.
Sostener otra expansión de órdenes similar no parece meta alcanzable por ahora. Sólo que la absorción halla limpiado la superficie, para que sea la venta la que se encoja: es la carta ganadora.
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