5 de abril 2002 - 00:00

Un llamado de atención al presidente Duhalde

La aplicación de más retenciones a las exportaciones provoca fuertes polémicas. En general, y tomando el tema con objetividad, los economistas apoyan la decisión basándose en la necesidad de cubrir el déficit fiscal y alertando que debe ser una medida estrictamente temporal. Como contrapartida, los productores, sobre todo los agropecuarios, toman la decisión como una violación más de la seguridad jurídica y advierten sobre las consecuencias que las retenciones tendrán sobre los sectores potencialmente exportadores que, según esta visión, serían los únicos que podrían ayudar a pa-liar la depresión económica. Ambito Financiero reproduce dos buenos ejemplos de ambas posturas. El economista Horacio Schreyer considera las retenciones como la consecuencia necesaria del cierre de la economía. Por su parte, el vice-gobernador de Santa Fe, Marcelo Muniagurria, dice que la medida "cambia las reglas de juego a mitad de camino".

A fines de febrero último, cuando era inminente la aplicación de retenciones a las exportaciones de productos agropecuarios por parte del gobierno nacional, alertamos sobre lo nocivo de una decisión que representó -y representa-un claro retorno a las peores prácticas económicas de nuestro pasado reciente, un pasado que creíamos, acaso por ingenuidad, definitivamente superado.

Entre otros aspectos nocivos, señalamos en que a través de las retenciones se volvía a la lamentable práctica de cambiar reglas de juego a mitad de camino
, así como se quita recursos a los que saben producir alimentos dándose esos recursos y dejando en manos de estructuras estatales no siempre eficientes la compra y/o distribución de esos alimentos reiterando de este modo el error de no dejar que cada cual haga lo que sabe.

• Elementos

Como ahora, al parecer, las retenciones no sólo no serán suprimidas, como lo exigiría el buen sentido, sino aumentadas, convendrá añadir algunos elementos al razonamiento antes esbozado.

Las retenciones no corresponden

(A) por coherencia: repetidamente algunos funcionarios del gobierno nacional, incluso el equipo económico, manifiestan estar en contra del llamado «corralito» financiero. Sin embargo, si alguien se opone a esa restricción, no puede respaldar la aplicación de retenciones, porque éstas constituyen una expropiación de la renta al productor, con el agravante de que los plazos fijos no generan trabajo, y la producción primaria sí.

(B) por ética:
el mecanismo de las retenciones parte del supuesto de que, si los productores obtienen ganancias, no pagarán los impuestos correspondientes. Está muy claro el prejuicio contra los que producen; como van a evadir, entonces les sacamos la plata antes.

(C) por racionalidad:
sería bueno preguntar, por ejemplo, a un industrial y/o productor de determinados bienes de la provincia de Santa Fe si es justo que su mercadería o parte de su renta fuera distribuida por un extraño en Buenos Aires. Es decir, lo que se produce en el interior haciendo inversiones y asumiendo riesgos se distribuye en Buenos Aires (cabe recordar que este impuesto no se coparticipa).

• Ejemplo

Para no extendernos demasiado en consideraciones, adjuntamos algunas cifras de por sí elocuentes. De ellas se desprende, por citar solamente un ejemplo, que para Santa Fe la pérdida de ingresos del sector agropecuario es de 206 millones de dólares y lo que efectivamente recauda Nación por retenciones llega sólo a 118 millones de igual moneda (se adjunta cuadro comparativo).

Esto es una muestra clara de la ineficiencia del sistema y el alto costo que tiene para quienes producen siendo comparativamente bajos los «beneficios» de quienes supuestamente los reciben.

Conviene ser concretos. En este delicado asunto, el Presidente está siendo mal asesorado.
El facilismo, la desesperación por «hacer caja» de cualquier modo, la inexplicable reticencia a convenir con los productores estrategias alternativas de generación de riqueza y algún resabio de ideologismo que aparece a veces en los discursos de algunos están llevando al país productivo por derroteros indeseados.

Quiera Dios iluminar a quienes tienen la responsabilidad de decidir: todavía se está a tiempo.


(*) Vicegobernador de la provincia de Santa Fe

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