Un salario en $ 630 tampoco lo aceptan
Cuando todo parecía resuelto, los sindicalistas no aceptaron la propuesta oficial de llevar el salario mínimo a $ 630. Como si fuera una competencia para ver quién logra más, la CTA pidió $ 772, y la CGT replicó con amenazas de exigencias aún mayores. La reunión de la Comisión del Salario Mínimo pasó a cuarto intermedio hasta hoy. Queda claro que los gremialistas están jugando con las necesidades electorales del gobierno. Los empresarios, en cambio, que pensaban estar frente a un hecho consumado con los $ 630 de mínimo sufrieron ayer la sorpresa de que todo está por discutir. Y, por ende, que las decisiones que se adopten finalmente puedan estar aún más lejos de la realidad de los salarios en un país con casi 50% de trabajo en negro.
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Carlos Tomada y Hugo Moyano
El encuentro comenzó como se preveía: el representante oficial presentando como casi alcanzado el acuerdo, los empresarios refrendando su aceptación de incorporar al mínimo los $ 150 ($ 50 remunerativos; $ 100 no remunerativos) otorgados por decreto y que esa incorporación se produzca en tres cuotas (cuándo será la última, otro tema de negociación).
Sin sorpresas, el delegado de la CTA abrió la reunión planteando que ellos querían $ 772, porque según sus cálculos la canasta familiar ya hoy rondaba casi el doble de esa cifra y ese monto era el del límite de la línea de pobreza. De hecho, varios de sus dirigentes se habían expresado en términos similares durante toda la jornada de ayer, previo al encuentro en la sede de la cartera laboral.
Lo que sí resultó una sorpresapara casi todos fue escucharloa Moyano: el camionero dijo que si bien no habían llegado a una cifra como sí habían hecho los «compañeros de la CTA», «los $ 630 no colman nuestras expectativas». Es que, por caso, otro hombre del riñón de la CGT -el estatal Andrés Rodríguez- había adelantado algún dato alentador para los empresarios: «Estamos de acuerdo en la cifra pero habrá que discutir los plazos».
Después de superar el sobresalto, alguien del lado de la mesa que ocupaban los empresarios intentó aliviar tensiones: «Che: ¿estamos jugando a ver quién tiene más fuerza?». Nadie se rió.
• Intransigencia
Desde ese momento comenzó una cordial discusión entre el funcionario y los gremialistas, de la que los representantes patronales sólo fueron testigos, no partícipes. A esa altura ya era evidente que el supuesto acuerdo al que Tomada había llegado a la tarde-noche del lunes con la CGT había sido escrito en el agua: es que ante el avance (módico) de la rama sindical «dura», los « dialoguistas» recularon para situarse en una postura casi tan intransigente como la de sus « compañeros».
La reunión, que había comenzado poco antes de las 19, se cerró apenas pasadas las 20.15. El hombre de Trabajo convocó a los presentes para hoy y adelantó que la comisión podría tener a Tomada como partícipe. La intención de su presencia, más que obvia: una vez más el ministro intentará recomponer las frágiles promesas que le hicieran los gremialistas 48 horas antes, respecto de aceptar los $ 630; después de todo, ésa fue la cifra ya acordada.
Cabe apuntar que ayer también hubo intención por parte de algún sindicalista de tocar temas como suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias y el aumento de las asignaciones familiares como mecanismos para incrementar los ingresos de los asalariados; uno de los empresarios le recordó que hablar de esas cuestiones les estaba vedado por ley. «Esta es la Comisión del Salario Mínimo, y por lo tanto tenemos la obligación de hablar sólo de eso; todo lo demás corresponde a otras comisiones del Consejo del Salario.»
Hoy a las tres de la tarde, entonces, Tomada esperará en su despacho del piso 18° a los mismos tres hombres de la CGT, a otros tantos de la CTA (estará De Gennaro) y a dieciséis representantes de entidades empresariales (entre ellas las cuatro que fueron ayer más la Sociedad Rural, la Federación Agraria Argentina, los banqueros de ABA, ADEBA y Abappra, etc.). A esa hora se sabrá si venció y convenció a los gremios, o todo lo contrario.




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