Conviene aclarar las cosas desde un principio. La de ayer no fue una buena rueda (si es que definimos buena como "netamente alcista"). Si bien los tres grandes índices norteamericanos arrancaron del lado perdedor y recién en la última hora parecieron estabilizarse por encima de la línea neutral, no es esto lo que nos lleva a esta afirmación. Al revisar las justificaciones que dieron la mayor parte de los analistas de por qué estuvo tan floja la sesión, la mayoría optó por refugiarse en el argumento de que se había subido demasiado en las dos sesiones previas. Cosa curiosa porque 1,7% para el Dow e incluso 3,6% que ganó el NASDAQ entre el lunes y martes, de ninguna manera se puede considerar algo excepcional para dos ruedas consecutivas ni incluso para una sola. Más teniendo en cuenta que la semana anterior el saldo para el mercado había sido perdedor. Con Boeing y Northrop Grumman como las dos empresas más importantes entre las que reportaron estados contables (en ambos casos positivos) y sin datos macro de relevancia para enturbiar las aguas, bien vale la generalización que la mayor parte de las noticias fueron positivas. Sin embargo, como ya comentamos, si por algo se destacaron los inversores es por su renuencia. De hecho y aunque al final de la jornada se contabilizaban más de 1.500 millones de acciones operadas en el NYSE y casi 1.980 en el NASDAQ, lo cierto es que el volumen en esa última hora de operaciones fue inferior a lo habitual, lo que no apuntaló 0,27% que ganó el Promedio Industrial al cerrar en 9.774,53 puntos ni 0,22 de suba que experimentó el NASDAQ. Tal vez hoy, con los datos del PBI a la vista, o aun antes, las cosas mejoren, pero quién sabe.
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