El viernes fue día de gloria para el flamante y vertiginoso ministro, apareciendo por varios lugares distintos, armando el encofrado necesario para sus planes, y logrando apoyos explícitos a sus estrategias.
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Una última rueda que montó «a Cavallo», y que partió una veloz carrera sobre la segunda mitad cuando el funcionario se exhibiera con el titular de la provincia de Buenos Aires. Después se agregó la noticia sobre un Congreso actuando el fin de semana, lo que abrochó la jornada con un lujo. Sin saberse casi nada sobre las ideas, el plan, o como se llame, todo se siguió centrando sobre un nombre y el poder que obtenga.
Coronando la imagen de Cavallo, como el «elegido», el mercado puso la cuarta marcha en la última parte y llevó una marca de algo más de 2 por ciento de suba, a más de 6 por ciento en el cierre. Con 44 millones de pesos de efectivo, casi todo para las locales, la semana dejó un dibujo extraño: porque debido a la furibunda arremetida local, resultó el índice que menos surgió -con 3,1 por ciento de baja mientras el Dow caía 3,2 por ciento y el Bovespa resultaba la víctima fatal con más de 6 por ciento de desmejora.
Un período que contuvo todos los matices posibles de una tendencia accionaria, tocando los puntos de baja psicológica, remontando a los decibeles de la euforia, acusando las incertidumbres y festejando las noticias.
Si todo queda como pinta, seguramente habrá ruido fuerte en la plaza de hoy.
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