Los diputados convertirán hoy en ley el proyecto que frena cualquier posibilidad de mejorar la oferta del canje. No es una norma para elogiar, pero se la considera necesaria para el estilo de negociación frontal de Kirchner. Lavagna quiere que se apruebe por amplísima mayoría. Cree que esa señal de unidad es tan importante como la ley misma para demostrar a los acreedores que ni el propio Congreso cambiará en el futuro las condiciones del canje.
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Ayer al mediodía, Roberto Lavagna había convocado a un almuerzo a las cabezas del peronismo, del radicalismo en Diputados y a los jefes de la comisión para explicarles la importancia de la votación y la marcha del canje.
El radicalismo ya había adelantado su apoyo a la ley «cerrojo» al canje en la sesión del Senado donde se debatió el proyecto. De hecho, muchos peronistas reconocieron ese día: «Los radicales defendieron mejor la ley que nosotros». Tanta subordinación a los pedidos del gobierno, de todas formas, debía ratificarse en Diputados.
Por eso el almuerzo de ayer en el Ministerio de Economía que contó, también, con algunas sorpresas políticas que hablan del interés en el tema. Lavagna sentó a la mesa a los radicales Horacio Pernasetti, Luis Molinari Romero, Miguel Giubergia, el chaqueño Víctor Zimmerman y Noel Breard, a quien, curiosamente, le garantizaron lealtad absoluta al proyecto habida cuenta de que «Raúl Alfonsín está de acuerdo».
Junto con ellos, los peronistas José María Díaz Bancalari, Carlos Snopek, Rodolfo Frigeri, Eduardo Camaño y, como novedad en esos encuentros, el santafesino Oscar Lamberto.
Lamberto hacía mas de un año y medio que no participaba de reuniones en el Ministerio de Economía, ya que el gobierno no lo considera del grupo que respeta la obediencia debida que pulula por el Congreso desde la llegada de Néstor Kirchner. Sin embargo, la necesidad de contar con todo el apoyo posible, más en un tema en el que el santafesino es especialista, hizo que el ejecutivo cerrara filas. La explicación del propio Lavagna fue definitoria: «La votación del Senado impactó en los mercados no sólo por la ley, sino también, sobre todo, por el número conseguido. Quedó claro que hay unidad de criterio».
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