La Argentina fue el país que más sufrió ayer la tendencia negativa imperante entre los mercados emergentes. Hay una cautela generalizada en Wall Street por la suba de tasas que en realidad no es exclusiva de Estados Unidos sino que se viene extendiendo a Europa y hasta abarcaría a Japón. El país sacó poco provecho al período de alta liquidez en los mercados internacionales. Canceló deuda, es cierto, pero se concentró exclusivamente en la que mantenía con el Fondo Monetario, que era la menos costosa. El único alivio es que, a diferencia del '94, el alza de tasas se viene dando de manera muy gradual y encuentra a los países de la región mejor preparados. Hay superávit fiscal, alto stock de reservas internacionales y tipo de cambio flotante, lo que permite un ajuste más fácil ante un shock externo. Por ello es que, más allá de esta tendencia negativa, se está lejos de una crisis financiera de magnitud en la región. Sobre la Argentina, las preocupaciones de Wall Street son ya clásicas: el temor a un cambio de reglas de juego que, por ejemplo, trabe más la salida de divisas de inversores.
El papel emblemático en pesos de la Argentina es el Discount.
Surgió con el canje de la deuda a bonistas y ayer fue
uno de los más afectados por la ola de ventas.
Los bonos argentinos fueron los que más cayeron en la región. Perdieron hasta 2%, mientras los títulos de Brasil, México y Venezuela cayeron sólo 0,30%. De todas maneras, había algunas esperanzas de que se frene la tendencia en la plaza local porque declaraciones de integrantes de la Reserva Federal disminuyeron temores de que se extienda la suba de tasas.
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Ayer, el rendimiento de los bonos del Tesoro norteamericano a 10 años, tuvo una moderada baja (sólo 3 décimas) y cerraron en 4,96%. Tal vez en otras circunstancias los bonos argentinos hubieran reaccionado bien ante la noticia, pero persiste mucha sensibilidad por los límites para el ingreso y egreso de dólares.
Es cierto que había abusos de algunas entidades en la manera de eludir esta reglamentación y esto obligó al Banco Central a recordar las normas. Resulta difícil imaginar a inversores del exterior trayendo dólares para dejarlos posicionados en papeles argentinos por un año como mínimo.
Esta ausencia de jugadores se nota en los montos de negocios. Ayer entre el Mercado Abierto Electrónico (MAE) y la Bolsa de Comercio negociaron $ 940 millones, contra más de $ 2.000 millones diarios de marzo.
En el mercado de cambios ocurre los mismo. Es temporada alta de liquidaciones de exportaciones,pero los negocios son bajos. Faltan esos 30 o 40 millones diarios de inversores en bonos. Son inversores golondrina, es cierto. Entran juntos y se van juntos creando problemas, pero ayudaban a mantener el dólar más cerca de $ 3.
En acciones extranjeras a través de CEDEAR se hicieron menos de $ 181.000, la Bolsa negoció menos de $ 100 millones y en la plaza cambiaria se hicieron u$s 250 millones entre el MAE y el MEC, cuando a esta altura del año se deberían estar negociando u$s 350 millones diarios o más.
Problema
Para el gobierno puede ser un problema este achicamiento del mercado cuando deba tomar deuda para pagar vencimientos. Las tasas que le pedirán serán más altas (ver nota aparte). Además, está pagando más caros los dólares que compra para alimentar sus reservas.
Si bien la suba de tasas afecta, no hay que olvidar que los bonos argentinos en pesos indexan por la inflación que está en 1% mensual.
De todas maneras, el clima en Estados Unidos está mejorando. Los temores por la inflación están exacerbados y ayer dos gobernadores de la Fed trajeron tranquilidad. Susan Bies, dijo que la inflación había mostrado un comportamiento mejor del que todos preveían y que las tasas estaban más cerca del techo que se considera apropiado. También ayudó el comentario de Mark Olson, otro de los gobernadores que dijo que no estaba seguro si el crecimiento laboral llevaría necesariamente a presiones inflacionarias.
Ambos funcionarios utilizaron un tono más moderado que el presidente de la Reserva Federal de San Luis, William Poole, quien desató venta de papeles el viernes al decir que «sonaba razonable» una tasa de interés de 5,25% (50 puntos básicos por encima del nivel actual).
Por su parte, el secretario asistente del Tesoro sobre política económica, Mark Warshawsky, dijo que «en este momento no creo que tengamos que preocuparnos por ello, porque todavía hay capacidad tanto del lado de la producción como del mercado laboral», en respuesta a una pregunta sobre si las condiciones ajustadas repercuten en los salarios y la inflación.
Muchos economistas creen que el pleno empleo en Estados Unidos -un umbral teórico por debajo del cual suben los salarios y provoca inflación- es de 5%. Ahora está en 4,7%. pero hay que tomar en cuenta que muchos jóvenes postergaron, ante la bonanza, su entrado al mercado laboral para perfeccionarse en carreras terciarias.
Pero hay que esperar hasta el jueves cuando se conozcan las cifras de ventas minoristas de marzo, para ver si la baja de tasas se acentúa o retoman el alza.
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