Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street acumularon en 2018 una caída en dólares promedio del 45%, tras el impacto de la crisis cambiaria, al cual se sumaron otros fenómenos, como la causa de los “cuadernos” y las tensiones comerciales entre EE.UU. y China. La capitalización bursátil de los ADR argentinos pasó de casi u$s103.000 millones a fines del 2017 a unos u$s57.000 millones en 2018 y anotaron su peor performance en lo que va de la gestión de Mauricio Macri, ya que en los primeros años el sistema financiero fue uno de los más dinámicos en el país.
La fuerte baja de los papeles comenzó a fines de abril, con la crisis cambiaria, en medio de una mayor aversión al riesgo a nivel global, que generó un mayor flujo de capitales desde los países emergentes hacia los más desarrollados, lo que se conoce como flight to quality. Fue luego de que las tasas de los bonos del Tesoro en EE.UU. a diez años alcanzaron el 3% el pasado 24 de abril, generando un mayor atractivo para estos títulos, considerados como los más seguros, pero afectando negativamente a los de las economías emergentes.
Las bajas más marcadas fueron anotadas por el sector financiero, como fue el caso de Banco Supervielle (-70,8%) y Banco Macro (-62,1%). También sufrieron fuertes caídas empresas como Corporación América (-60,4%), Telecom (-58%), Grupo Financiero Galicia (-57,2%) e IRSA (-55,8%). Entre las menos golpeadas se ubicaron las empresas del sector energético, con bajas de hasta 50,8%, como fue el caso de Pampa Energía (-50%). Le siguieron Central Puerto (-48%), Edenor (-45,9%) y Cresud (-43,9%), entre otras.
Los papeles argentinos se vieron entre los más golpeados, principalmente por las dudas que surgieron con respecto del sendero gradualista que eligió el Gobierno para converger hacia el equilibrio fiscal. Algunas de las variables que sufrieron un fuerte impacto fueron el tipo de cambio, que se depreció un 52,23% en el año (el dólar subió 109,3% contra el peso), y el riesgo-país que se disparó más del 130%, a los 817 puntos básicos. Países como Argentina y Turquía fueron los más afectados, ya que forman parte de un selecto grupo que cuenta con un mayor nivel de desequilibrios macroeconómicos.
Sabrina Corujo, directora de Portfolio Personal, sostuvo que “el 2018 terminó con una foto no hay dudas muy diferente a la de un año atrás, y a la de los últimos años. Habría que remontarse a 2008 para encontrar un año tan negativo para los activos financieros”. “La mayoría de las posiciones cerraron con pérdidas punta a punta; y sólo quienes supieron ‘moverse’ en sus inversiones en el momento exacto, en base a una combinación más de ‘suerte’ que de ‘análisis’, podrán cerrar su año con rentabilidad positiva“, agregó. Y estimó que “el 2019 también necesitará de una administración activa de las carteras en un marco en donde la volatilidad se mantendrá por encima del promedio”. El año que viene continuará la fase recesiva de la economía (el PBI caería 1%, según estimaciones privadas), en medio de las elevadas tasas de interés y un escenario global más complejo. Sí jugarán a favor el crecimiento en Brasil y la cosecha de granos, pero no lograrán compensar los aspectos negativos. Además, los mercados estarán atentos a la evolución de las elecciones presidenciales.
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