14 de junio 2026 - 00:00

SpaceX debutó en Wall Street: qué compraron los inversores detrás del fenómeno Elon Musk

La compañía de Elon Musk debutó en Nasdaq con el mayor IPO de la historia. Recaudó cerca de u$s75.000 millones y alcanzó una valuación de u$s1,77 billones, impulsada por el potencial de Starlink y el negocio espacial.

SpaceX llega al mercado con una combinación muy particular entre negocios reales, liderazgo tecnológico y una cantidad importante de proyectos futuros. La duda pasa por el precio. 

SpaceX llega al mercado con una combinación muy particular entre negocios reales, liderazgo tecnológico y una cantidad importante de proyectos futuros. La duda pasa por el precio. 

Elon Musk, esta vez de la mano de SpaceX, volvió a quedar en el centro de la escena. La compañía comenzó a cotizar este viernes en Nasdaq bajo el ticker SPCX, en lo que se convirtió en el IPO más grande de la historia. La operación consistió en la colocación de más de 550 millones de acciones a un precio de u$s135 por acción, lo que le permitió captar cerca de u$s75.000 millones. De esta manera, SpaceX casi que triplicó el récord previo de Saudi Aramco, que en 2019 había levantado u$s25.600 millones, y alcanzó una valuación cercana a u$s1,77 billones. Para ponerlo en términos simples, un IPO es el proceso mediante el cual una empresa privada empieza a cotizar en bolsa y permite que los inversores compren sus acciones en el mercado.

Hasta ahora, SpaceX era una compañía de acceso muy limitado, reservada principalmente para fondos, inversores privados y empleados. A partir de la salida a bolsa, cualquier inversor puede comprar acciones en el mercado secundario. En este caso, además, la operación llegó con una demanda muy elevada, lo que reflejó el fuerte interés que había alrededor del debut. Sin ir más lejos, BYMA ya listó y tuvo operativo el mismo día de su debut el CEDEAR de SPCX. Su ratio es 50:1, y sus primeras operaciones rondaban los $5.000.

Qué hay detrás de la valuación de u$s1,77 billones

Más allá del tamaño de la operación, lo interesante es entender qué está comprando el mercado. SpaceX no es solamente una empresa de cohetes. Su negocio tiene varias patas y la primera es el segmento espacial tradicional, donde aparecen los lanzamientos con Falcon 9, Falcon Heavy, Dragon y el desarrollo de Starship. La compañía se volvió un jugador central para la NASA, el gobierno de Estados Unidos y clientes privados, apoyada en una ventaja clave que es la reutilización de cohetes. Ese diferencial le permitió bajar costos, aumentar la frecuencia de lanzamientos y ganar escala frente a otros competidores.

Dentro de ese esquema, Starlink aparece como la segunda gran pata del negocio y probablemente la más relevante desde el punto de vista de ingresos. Se trata del servicio de internet satelital de SpaceX, que busca llevar conectividad a zonas donde la infraestructura tradicional no llega o no es eficiente. De momento, ya cuenta con más de 10 millones de usuarios y explicó cerca del 60% de los ingresos de la compañía el año pasado. Este punto es importante porque le da a SpaceX un negocio más recurrente y menos dependiente de contratos puntuales de lanzamientos. Además, la red de satélites también funciona como una ventaja propia. SpaceX no solo vende internet, sino que utiliza su capacidad de lanzamiento para expandir una infraestructura que otros jugadores no pueden replicar con la misma velocidad.

En una mirada quizás más futurista, también aparece una línea vinculada a inteligencia artificial e infraestructura espacial. En este caso, el mercado parece estar pagando no solo por los negocios actuales, sino también por la posibilidad de que SpaceX pueda abrir nuevos mercados en los próximos años. Ahí entran proyectos como Starship, centros de cómputo orbitales y nuevas aplicaciones asociadas a satélites, conectividad y datos. Son negocios con mucho potencial, pero todavía con un grado alto de incertidumbre.

spacex
SpaceX prepara una salida a bolsa histórica en Wall Street, con una valuación récord y una apuesta que combina cohetes reutilizables, conectividad satelital e inteligencia artificial.

SpaceX prepara una salida a bolsa histórica en Wall Street, con una valuación récord y una apuesta que combina cohetes reutilizables, conectividad satelital e inteligencia artificial.

Del otro lado, la valuación es el punto más sensible. A estos precios, SpaceX empezó a cotizar con una valuación comparable a la de las compañías más grandes del mundo, incluso por encima de varias empresas que ya tienen ingresos, ganancias y modelos de negocio mucho más probados. El atractivo está claro por su liderazgo tecnológico, su escala difícil de replicar y su exposición a mercados que podrían crecer mucho en el largo plazo. Esto no quita que el precio ya incorpora una parte importante de esa expectativa.

A esto se suma un factor técnico que puede influir en las primeras semanas de cotización. MSCI confirmó que aplicará su metodología habitual para la inclusión temprana de IPOs de gran tamaño en sus índices globales. En una empresa de esta escala, ese punto importa porque muchos vehículos indexados podrían incorporar exposición una vez que se confirme la inclusión en determinados índices. Es decir, puede existir demanda de corto plazo más allá de que el precio luzca elevado en términos de valuaciones.

Para ponerlo en perspectiva, hay un caso que sirve como referencia, que es el de Meta, en ese momento conocida como Facebook. La compañía salió a bolsa en mayo de 2012 a u$s38 por acción y levantó cerca de u$s16.000 millones. En su momento, también fue uno de los IPOs más esperados del mercado. Sin embargo, el arranque fue complicado. La acción cayó fuerte durante los primeros meses, en parte por dudas sobre su capacidad de monetizar el negocio mobile y por una valuación que muchos consideraban exigente.

De todas formas, con el tiempo la empresa logró demostrar crecimiento, mejorar la monetización, consolidar Instagram y WhatsApp, y transformarse en una de las grandes tecnológicas globales. La comparación no implica que SpaceX vaya a seguir el mismo camino, pero sirve para marcar una idea. Un IPO tan esperado puede tener volatilidad al principio, incluso cuando la compañía detrás es de alta calidad. En estos casos, el mercado no solo mira la historia de crecimiento, sino también la capacidad de convertir esa historia en ingresos, márgenes y generación de caja. Algo similar ocurrió con otros grandes debuts tecnológicos, como Alibaba en 2014, que tuvo una salida muy fuerte y se convirtió en una referencia entre los mega IPOs, aunque después su evolución también quedó condicionada por factores regulatorios, políticos y de valuación.

En definitiva, SpaceX llega al mercado con una combinación muy particular entre negocios reales, liderazgo tecnológico y una cantidad importante de proyectos futuros. La duda pasa por el precio. Si la compañía logra escalar Starlink, avanzar con Starship y transformar sus nuevas líneas de negocio en resultados concretos, podría haber argumentos para pensar que el mercado todavía subestima parte de su potencial. Pero para que eso se confirme, SpaceX va a tener que demostrar que puede sostener el crecimiento y justificar una de las valuaciones más altas del mundo.

Analista de PPI

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