ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

9 de noviembre 2022 - 00:00

Diálogos de Wall Street

La inflación, más que las elecciones, es el enigma a resolver, nos dice Gordon Gekko.

ver más

Periodista: ¿Qué será más importante para Wall Street? ¿La Fed o un batacazo en las elecciones?

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Gordon Gekko: Lo trascendente sería un batacazo de la Fed contra la inflación.

P.: Habrá que estar más pendiente de los precios que de los votos, entonces. Las elecciones de mitad de término se celebran hoy (por ayer). La inflación de octubre se conocerá este jueves.

G.G.: Sí. Eso pienso.

P.: Si los republicanos, que son amplios favoritos para quedarse con el control de la Cámara de Representante, logran imponerse también en el Senado, ¿no cree que se podría estimular una repercusión favorable? Wall Street siempre muestra un sesgo más bien conservador. Y sería dable esperar un entorno de menores presiones impositivas y regulatorias.

G.G.: Probablemente. Pero, ¿cuánto duraría? La verdadera batalla que libran los mercados pasa por la campaña de la Fed contra la inflación. Y si se producen resultados sorpresivos ahí, no importará qué haya ocurrido en las urnas.

P.: ¿Y qué se espera de la inflación de octubre?

G.G.: Nada muy alentador. Un registro núcleo (ex alimentos y energía) entre 0,5% y 0,6%. En principio, nada que permita relajar el celo restrictivo de la política monetaria.

P.: La Bolsa resiste bien la dureza de la Fed.

G.G.: Increíblemente bien. Y tiene que pensar que en el momento en que se crea que la inflación se sosiega, las cotizaciones pegarán un salto.

P.: Jay Powell aboga por tasas más elevadas. Los Fed funds en 5% ya están en la mira y el Dow Jones trepa 1,4% en lo que va del mes. ¿Hasta dónde resiste esa pulseada?

G.G.: ¿Hasta dónde se puede tensar la soga? No se sabe. Lo que sí se sabe es que la Fed no podrá aflojar hasta no ver una merma en la inflación de servicios.

P.: Muchos precios cayeron ya. La invasión rusa a Ucrania produjo un shock de la energía y sus precios ya no suben. La pandemia y la salida posterior del encierro, y la falta de microprocesadores, catapultaron los precios de los autos usados. En algún momento del año, la inflación interanual en este renglón era de 50%. Ahora, es menos 10%. ¿Cuándo le llegará el turno a los servicios?

G.G.: La inflación de los precios flexibles está cayendo. Esa es la buena noticia. La inflación de los precios rígidos trepa mes a mes. Más de lo que la Fed esperaba. Y esa es la razón por la cual, Powell, después de la última reunión, reconoció que las tasas deben exprimirse más.

P.: ¿Cuánto más?

G.G.: No lo sabe. Esto es prueba y error.

P.: ¿No se corre el riesgo de pasarse de rosca y de romper lo que se debería preservar? ¿No cree que la Fed lo tendrá en cuenta?

G.G.: Sí y sí, pero se puede romper igual. Y no quiero asustarlo, pero la inflación aun así podría perseverar. La inflación de servicios sube con demora, pero así también baja con mucha lentitud. Digamos sí que la Bolsa, con su actitud desafiante en un contexto tan abrasivo, no cree que la Fed se vaya a exceder. Confía en su pericia.

P.: Y no cree en una recesión.

G.G.: Se equivoca. Aceptó la idea de una contracción mucho antes que nadie. Después de todo, transita un mercado bear. Pero cree en una recesión suave, soportable. Y hoy por hoy la inquieta más quedarse afuera de un eventual “home run” -un acierto pleno- de la Fed que sucumbir ante un derrumbe por obra y gracia de una suba de tasas sin final a la vista.

P.: ¿Descartó la idea de un choque crediticio?

G.G.: La suba de tasas es muy agresiva como para tachar ese casillero. De hecho, hoy mismo estamos viendo capotar a una bolsa de criptomonedas de las más exuberantes, FTX, y su rescate por un rival, Binance, arreglado de urgencia. Es un recordatorio de que navegamos aguas traicioneras y todavía con la corriente en contra. Nadie está exento de zozobrar a menos que se amarre muy bien a un muelle. La propia caída de los precios que hasta hace poco volaban nos traerá dolores de cabeza. Lo vemos en el mercado prendario automotriz. Y no se sorprenda si la reversión brusca del boom inmobiliario no produce también su propia estela de daño crediticio.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias