19 de mayo 2026 - 16:31

Venta masiva de bonos soberanos a nivel global: qué fue lo que cambió el humor del mercado

El impacto de los precios del petróleo sobre la inflación global, la posibilidad de nuevas subas de tasas de los bancos centrales y una dinámica fiscal "débil" de las principales economías del mundo, activaron las alarmas entre los inversores.

Medio Oriente, petróleo e inflación: Claves de la crisis de los bonos soberanos.

Medio Oriente, petróleo e inflación: Claves de la crisis de los bonos soberanos.

Reuters

El caso más representativo es el del bono del Tesoro de EEUU a 10 años, — principal termómetro de la economía global — y cuyos rendimientos actualmente se ubican en 4,672%, su nivel más alto desde la primera semana de 2025.

"El nivel actual de rendimientos de los bonos largos estadounidenses es relevante porque marca un cambio en el precio global del dinero", destacó a Ámbito el gerente comercial de Sailing Inversiones, Auxtin Maquieyra.

"Cuando la tasa libre de riesgo sube, todos los activos financieros del mundo tienen que reacomodar sus valuaciones: acciones, crédito corporativo, deuda emergente y bonos soberanos", agregó.

Por ejemplo, los bonos soberanos a 10 años de Alemania se ubican en sus máximos desde 2011, los correspondientes al Reino Unido están en su techo desde 2008 y los bonos japoneses a 10 años están en su pico desde 1996.

La guerra y la inflación

Maquieyra explicó a Ámbito que este cambio en el mercado de bonos responde a una combinación de factores. "En el corto plazo, el salto del precio del crudo volvió a poner presión sobre las expectativas de inflación, lo que reduce la expectativa de baja de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed) y obliga al mercado a exigir mayores rendimientos", explicó.

De manera complementaria, el Head Wealth Management Research en Balanz, Nicolás Kohn, explicó a este medio que "la sorpresa negativa en la inflación mayorista de abril en Estados Unidos, conocida hace unos días, claramente fue un catalizador negativo para las tasas de interés y el sentimiento".

Desde Centro Schwab de Investigación Financiera (SCFR) argumentaron que los movimientos "podrían reflejar en parte la decepción por la falta de avances con Irán" tras las reuniones del presidente norteamericano, Donald Trump, con el presidente chino, Xi Jinping, y "la preocupación de que el conflicto pueda reanudarse una vez finalizado el viaje a China".

El analista del banco holandés ING Padhraic Garvey también adhirió a esa hipótesis. "El viernes posterior a la conclusión de la cumbre entre Estados Unidos y China se produjo este cambio. Ese día se registró una notable venta neta de bonos del Tesoro, lo que provocó un aumento de los rendimientos reales".

Como consecuencia, los mercados ya empezaron a barajar que la Fed vuelva a subir las tasas. De acuerdo al FedWatch que mide CME Group, se descuenta una posibilidad del 58% de que ocurra en la reunión de diciembre de este año. Para abril de 2027, ese porcentaje subió al 80%.

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El mercado espera que la Reserva Federal vuelve a subir la tasa, producto de la alta inflación global.

El mercado espera que la Reserva Federal vuelve a subir la tasa, producto de la alta inflación global.

Los problemas a largo plazo

De manera complementaria, el gerente comercial de Sailing Inversiones explicó que existe un motivo en el largo plazo y de tipo estructural. "Los principales países desarrollados vienen mostrando una dinámica fiscal débil, con déficits elevados, mayor emisión de deuda y una creciente necesidad de financiamiento. Eso hace que los inversores pidan una prima más alta para comprar bonos largos", desarrolló.

Los casos del Reino Unido y Japón son particularmente representativos de eso. En el primer caso, Kohn explicó a este medio que "al mercado le preocupa que la salida del primer ministro Keir Starmer implique la llegada de un nuevo premier que sea más expansivo desde el punto de vista fiscal" en un contexto en que la deuda británica se encuentra en su mayor nivel desde la década de 1960.

En Japón ocurre una situación similar. La analista de ING Min Joo Kang explicó que la venta masiva de los últimos días de bonos nipones "se debió principalmente al repentino llamado de la primera ministra (Sanae) Takaichi a un presupuesto adicional". Hasta la semana pasada, el Gobierno insistía en que no eran necesarios fondos adicionales.

"El lunes, en una reunión de la coalición gobernante, Takaichi cambió de postura. Ahora admite que su gobierno necesita financiación adicional para hacer frente al aumento de los precios de la energía", agregó.

El impacto en Argentina

Maquieyra destacó que los países con mayor riesgo crediticio, como Argentina, "quedan más expuestos porque la tasa que se les exige no depende solamente del riesgo país, sino también del punto de partida de la tasa americana". Es decir, que incluso si el riesgo argentino no se moviese, "una suba en la tasa de los bonos del Tesoro implica automáticamente un mayor costo de financiamiento externo".

En este sentido, explicó que un posible impacto para Argentina puede venir por dos canales. "Primero, por una suba directa en la tasa de descuento: si el bono libre de riesgo rinde más, los bonos argentinos necesitan ofrecer una tasa todavía más alta para seguir siendo atractivos. Segundo, por un posible aumento del riesgo país, ya que parte del capital global puede rotar hacia activos considerados seguros cuando estos empiezan a pagar rendimientos más altos".

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