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El ministro de Economía Roberto Lavagna, declaró que el sistema de AFJP es inviable y ha fracasado. Este es un primer paso para avanzar en la propuesta de la ministra de Trabajo Graciela Camaño, de pasar a todos los aportantes al sistema de reparto y dejar las AFJP como sistema complementario. Cuando perdamos nuestro derecho a una jubilación digna, ¿quién dirá algo?
En todo el mundo desarrollado, los países que tienen sistema de reparto estatal están tratando de ir hacia esquemas de capitalización. En todos, los viejos regímenes públicos están teniendo problemas. Pero en el nuestro, estos problemas se exacerbaron gracias a los demagógicos manejos de la dirigencia política y económica.
Adónde irán nuestros aportes en el caso de que se continúe con la actual política económica no es una incógnita. El gobierno de Duhalde decidió subsidiar a los deudores pesificados mediante la pesificación de los depósitos en dólares, parte de los cuales eran de los afiliados de las AFJP. Por suerte, las administradoras interpusieron recursos de amparo contra esta violación al derecho de propiedad de los futuros jubilados y la Justicia ya empezó a darles la razón a éstos. Por otro lado, el Estado pretendió apoderarse de parte de los ahorros de los aportantes que fue invertido en deuda pública en dólares y que fue pesificada, contra lo cual las Administradoras interpusieron un recurso administrativo. Hoy que el gobierno no tiene acceso directo a los fondos de pensiones, trata de malgastarlos. ¿Se pueden imaginar qué sucederá cuando reciba nuestros aportes en sus arcas?
Lo interesante de todo esto es que, según los funcionarios citados, el fracaso del sistema de capitalización se debe a los malos rendimientos de los últimos años. Sin embargo, ellos son funcionarios del gobierno que provocó semejantes pérdidas con las «pesificaciones» y, además, fue desde el Estado que se «incentivó» (¿presionó?) a las AFJP para que tomaran cada vez más deuda pública para suplir la falta de crédito voluntario, desde finales de 2000. Por otro lado, a pesar de criticar los niveles de deuda pública asumidos por las administradoras, los funcionarios del actual y del futuro gobierno están buscando los mecanismos para utilizar los recursos de las AFJP para financiar su plan de obras de infraestructura. Esto es más que contradictorio y demuestra cuál es el verdadero interés detrás de los ataques al sistema de capitalización, gastarse los recursos de los aportantes.
También nos muestra la historia argentina que, a la hora de buscar votantes, los administradores estatales regalan jubilaciones a quienes no hicieron los aportes necesarios, a costa de lo que recibirán los que sí los hicieron. Lamentablemente, el político prioriza el «malgasto» presente (hoy estamos en el poder, mañana no) y no el interés del futuro jubilado en tener una vejez digna. Es necesario hacerle reformas al sistema de capitalización, pero justamente son las que deberían apuntar a poner sus fondos lo más lejos posible de las manos de nuestros funcionarios públicos. Habría que eliminar las regulaciones que «incentivaron» a las AFJP a comprar deuda pública y permitirles colocar más de su cartera en el exterior. Los trabajadores argentinos ya tienen suficiente riesgo nacional con vivir (o sobrevivir) aquí como para, encima, comprometerles el total de su futura jubilación.
Si se amplía la participación del sistema de reparto, corremos el riesgo de que los que se jubilen el día de mañana en él cobren pasividades miserables y/o que los contribuyentes de entonces tengan que pagar mayores impuestos para mejorarlas. Esta historia la conocemos, ¿podemos ser tan tontos de repetirla?
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