María Teresa Fernández de la Vega junto a Néstor Kirchner.
José Luis Rodríguez Zapatero se despedirá personalmente de Néstor Kirchner y recibirá a su sucesor entre el 8 y 9 de noviembre en Buenos Aires, cuando el jefe de Gobierno español realice una nueva visita a la Argentina. La confirmación del viaje la dio ayer la enviada especial de Zapatero, la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, quien comprometió oficialmente el viaje del primer ministro español para después de la visita que éste hará a Chile el 7 de noviembre. Si el presidente argentino y Cristina Fernández cumplieran las promesas que la senadora hizo en la gira que realizó entre el 23 y el 25 de julio pasado en Madrid (y si obviamente fuera, además, elegida presidenta), ése sería el momento en que los tres deberían discutir el futuro de las relaciones comerciales y económicas entre ambos países.
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La estrategia del gobierno europeo es que cuando la senadora asuma la presidencia, los problemas existentes estén en vías de solución.
Mientras tanto, y hasta las elecciones presidenciales de octubre, desde España no habrá reclamos formales y públicos por tarifas, política laboral y de telecomunicaciones y algunos excesos gremiales varios, de los que se quejan los empresarios españoles radicados en la Argentina.
Al menos ése fue el acuerdo que la primera dama y Zapatero cerraron durante la visita de ésta a Madrid el 24 de julio pasado, y que ayer quedó demostrado con el desembarco diplomático que hizo Rodríguez de la Vega al país, donde terminó una gira que la llevó por Guatemala, Honduras, Nicaragua, Chile y Ecuador.
Néstor Kirchner trató a la visitante con los honores de una jefa de Estado, cuidadoso de respetar todas las formas diplomáticas y políticas necesarias para que la visitante se lleve una inmejorable impresión en su estadía de menos de 24 horas.
Después de un desayuno con empresarios españoles, con la intención de mantener el status quo en la discusión por la situación de las empresas hispanas en la Argentina, la vicepresidenta fue recibida en el despacho de Kirchner en la Casa de Gobierno. Allí, en algo más de una hora de reunión, se pasó revista rápidamente a todos los temas de la agenda bilateral, incluyendo el compromiso de compensar a las pesqueras españolas de Puerto Deseado, la mención a las inversiones de 44.000 millones de euros, las negociaciones por el Club de París, los aportes que Zapatero tiene en carpeta para los festejos locales por el bicentenario y su futuro viaje a Buenos Aires. El acompañante del Presidente fue el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en teoría el par de la visitante en el organigrama de la administración pública argentina.
Después del encuentro, y de un paso por la embajada española para atender a la prensa, la visitante tuvo su acto de agasajo en Olivos con un almuerzo donde Kirchner desplegó inusuales dotes de buen anfitrión. Entre otros, estuvieron Alberto Fernández, el canciller Jorge Taiana y el embajador argentino en España, Carlos Bettini. Por los europeos, participaron junto con la vicepresidenta la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, y el embajador español en la Argentina, Rafael Estrella.
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Para la ocasión, y para agasajar a la visitante de origen valenciano, se dispuso una entrada de langostinos con rúcula y palta, un plato principal a elección entre salmón rosado con vegetales al vapor o lomo envuelto al hojaldre y tarta de manzana con helado de postre con una larga ronda de café con delicias dulces criollas para culminar el encuentro del mediodía. Todo acompañado por vinos Malbec y Chardonay locales, de bodegas de capitales mixtos, según explicaban los anfitriones.
Como vocero del encuentro fue designado el canciller Taiana, quien desde Olivos declaró que las relaciones entre la Argentina y España «son tan intensas y profundas que es difícil encontrar vínculos parecidos por su carácter y potencialidad». Mencionó puntualmente la ayuda que el gobierno de Zapatero hizo el tema radares para el control del espacio aéreo y, al respecto, dijo: «Siempre que se requiere una asistencia especial, encontramos la mano de España tendida como socio y amigo especial».
Taiana y De la Vega habían hablado antes, durante el almuerzo, de la marcha de las negociaciones que organiza el rey Juan Carlos por el conflicto por la papelera Botnia de Fray Bentos. Antes Kirchner le había agradecido a la visitante por la decisión de levantar la radicación de ENCE, que prometió instalarse en Colonia, lejos de Gualeguaychú.
Fernández de la Vega agradeció «la posición de los gobiernos de la Argentina y de Uruguay de buscar a través del diálogo constructivo una solución al conflicto».
Fernández de la Vega dejó para la última hora de su gira por América latina las actividades que más la entusiasman como funcionaria: los eventos culturales. Primero clausuró una jornada sobre «El español, una lengua de diálogo», donde compartieron cartel la directora del Instituto Cervantes, Carmen Cafarell; el secretario de la Asociación de Academias de la Lengua, Humberto López Morales; y el presidente de la agencia «EFE», Alex Grijelmo. La visitante pidió defender el español en el mundo y dijo que contribuir a su extensión es «un deber de los gobiernos», al tiempo que destacó lo que económicamente representan las industrias que se generan alrededor de esa lengua. Después presidió otro acto con la colectividad española en Buenos Aires en el Teatro Avenida, donde homenajeó a los integrantes del grupo musical Les Luthiers con la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica.
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