Mastellone, dueña de la marca líder La Serenísima, cerró 2022 con una pérdida operativa de $240,4 millones, que atribuyó a “un deterioro de nuestros márgenes de rentabilidad”, según informó a la CNV.
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1.358 Mastellone cerró 2022 con un rojo de $240,4 M en sus operaciones
La láctea atribuyó el mal resultado a un deterioro de sus márgenes de rentabilidad debido a que no pudo trasladar por completo a los precios el incremento de sus principales costos.
Si bien el resultado final reflejó una ganancia, se debió a factores financieros y cambiarios y no fue por la explotación de su actividad núcleo, que es la producción y comercialización de productos lácteos.
En el informe que acompañó el balance, la compañía aclaró que si bien aquella cifra “denota una mejora respecto al año anterior”, no fue suficiente, considerando la compresión de márgenes de rentabilidad que sufrió durante el año pasado.
“La inflación registrada sobre los costos de la compañía impactó en el resultado operativo anual generando una marcada compresión de los márgenes de rentabilidad. El incremento registrado en nuestros principales costos no pudo ser trasladado por completo a los precios de venta de los productos comercializados en los diferentes canales de venta retail del mercado doméstico argentino, siendo este el principal de actuación de nuestra compañía, concentrando la mayor parte de nuestras ventas”, explicó.
De todos modos, la pérdida operativa de $240 millones fue considerablemente inferior a los $4.481 millones que había perdido en 2021. Pero en esa recuperación hubo factores externos que influyeron, frente a las complicaciones del mercado doméstico: “Cabe destacar la buena performance de nuestra subsidiaria en Brasil que registró un crecimiento en el volumen de sus ventas como en la rentabilidad”, destacó la firma.
Así, el beneficio neto del periodo 2022 fue de $1.358 millones, la primera cifra positiva tras cuatro años de resultados negativos. En 2021, se había registrado una pérdida de $3.025 millones.
Al analizar las perspectiva para el año que comienza, Mastellone planteó: “El año 2023 será particularmente desafiante dada la situación económica y política del país (inflación, baja del consumo, elecciones presidenciales, etc.). Adicionalmente, la sequía que azota al país, y su impacto en la producción de forrajes, sin duda afectará el volumen y el costo de la producción primaria de leche, particularmente en el primer semestre del año”.


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