17 de diciembre 2010 - 00:00

A cara de perro

Se complicó la salida de Julio Falcioni de Banfield y peligra su llegada a Boca.
Se complicó la salida de Julio Falcioni de Banfield y peligra su llegada a Boca.
En lo que parecía una reunión formal para rescindir el contrato que ligaba a Julio César Falcioni con Banfield y poder liberarlo para que firme para Boca, Carlos Portell no le aflojó un solo dólar de los 300 mil que quiere para que se rompa el contrato que tiene vigencia por 1 año y medio más. El representante de Falcioni, Sergio Grecco negoció, pero no pudo cambiar la postura inicial del club y se retiró enojado de la reunión. Prometieron volverse a juntar entre mañana y el lunes, porque a Boca le urge tener un técnico y según los dirigentes: «No existe un plan B», por lo que necesitan una decisión urgente para reunirse y decidir.

Lo cierto es que Banfield no está dispuesto a negociar directamente con Boca, como pretenden allegados al técnico, ya que, según explicó Portell: «Nosotros tenemos un contrato con Falcioni, no con Boca, así que hay que negociar su salida con él y no con el club». En Boca están dispuestos a prestar algunos de sus jugadores juveniles como indemnización, pero Banfield quiere dinero en efectivo y con la cara de Washington en lo posible.

El presidente de Banfield está muy enojado con el técnico, por lo que considera un «manoseo», porque mientras su representante negociaba la llegada a Boca, él le decía que «quería seguir en Banfield y cumplir su contrato». El otro problema es reemplazarlo, porque si bien se habla de un ídolo del club como el gallego Sebastián Méndez, éste no tiene currículum (salvo un pequeño período en San Lorenzo) y es un gran riesgo.

La otra posibilidad es contratar a Omar Asad, que tuvo un gran campeonato con Godoy Cruz, pero «el Turco» pretende un alto contrato, después de su éxito en el equipo mendocino.

Por eso presionan a Falcioni (sabiendo quizá que al final tendrán que ceder) para tratar de sacar la mayor cantidad de dinero posible.

Mientras, en Boca ya se habla de refuerzos (ver aparte), pero hasta ahora no tienen al técnico que los dirija. Ya arreglaron su contrato con su representante, pero todavía es de Banfield. Un Banfield que no está dispuesto a ceder nada y negocia a «cara de perro».

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