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“A Francisco lo siento acá” (Poli)
Hablan poco los purpurados, salvo desde el púlpito. Por eso interesa, por el testimonio, el reportaje que dio el nuevo cardenal argentino y titular del arzobispado de Buenos Aires, Mario Poli. Fue en el sitio Vatican Insider del diario turinés La Stampa, uno de los órganos que mejor información tienen de la vida del Vaticano. Más allá de los eufemismos del reporteado, vale su lectura.
El nuevo cardenal argentino, Mario Poli, dio su primer reportaje a La Stampa, y señalándose la nuca, dijo que al Papa lo siente allí, alusión a la responsabilidad por sucederlo en el obispado porteño.
En el Vaticano no ocupó un espacio especial. Para las visitas de cortesía después del Consistorio fue ubicado con la mayoría de los flamantes purpurados, en el Aula Pablo VI. Ahí recibió los saludos de amigos y fieles argentinos, particularmente afectuosos.
"Nunca lo pensé ni menos busqué este servicio que ahora me pide la Iglesia, porque estas cosas no se pueden buscar. Como lo conozco al Papa y estuve seis años como su obispo auxiliar, sé que él trabaja mucho y en este momento Dios le ha dado la cruz más grande de todas. Me sumo a los cardenales para 'cirenear' al Papa en lo que tenga que ayudarlo, ese servicio me da mucha alegría y le pido a la gente que recen por nosotros, primero que recen por el Papa y si les sobra que recen por nosotros", sostuvo.
Con "cirenear" se refería a Simón de Cirene, que ayudó a Jesús a cargar el madero a lo largo del Calvario. Así dijo sentirse, antes des destacar la "sabiduría" y la "fraternidad" del Colegio de Cardenales.
Sobre lo que Francisco quiere de él, Poli fue prudente: "No me ha encargado nada por ahora, así que yo, silencio. Dice un adagio romano que nadie se presente si no ha sido llamado". De todas maneras, no negó el sentido de gran responsabilidad que experimenta desde su traslado a Buenos Aires. "Dios ayuda mucho, además de los sacerdotes y mis hermanos obispos", aclaró.
Sencillo y franco en el trato, durante las visitas de cortesía y no obstante el protocolo del momento, el cardenal argentino no se sustrajo a los abrazos y los besos. Se mostró cercano a la gente, como cuando recorría en bicicleta la diócesis de Santa Rosa en La Pampa, al centro de la Argentina.
"La gente más sencilla se alegra de tener un cardenal más en los diversos países de América Latina, y eso nos anima a ponernos más al servicio de ellos. El Papa nos ha invitado, en la exhortación apostólica 'Evangeli Gaudium', a sumarnos a una Iglesia en salida, una Iglesia que sale a la calle. Los cardenales vamos a tener ese movimiento de cercanía, de escucha al pueblo de Dios y de ponernos al servicio", agregó.
La posición de Poli no es para nada sencilla. Con Bergoglio en el Vaticano, el principal referente religioso para políticos y líderes sociales de Buenos Aires parece estar en Roma. Todos quieren viajar y obtener la foto con el Pontífice. Al mismo tiempo, el arzobispo se ha dedicado de lleno a la labor pastoral. El clero local le ha demostrado inmediata estima, su nombramiento fue bien recibido. Él conoce personalmente a casi todos los sacerdotes, gracias a su largo servicio previo en la arquidiócesis. Y en sus primeros meses como pastor ya ha implementado cambios, aunque en privado confesó a uno de sus sacerdotes: "A Bergoglio lo siento acá...", indicando con la mano derecho abierta su nuca.
Por lo pronto, la llegada del papa argentino ya dio sus primeros frutos. El próximo 25 de mayo la presidente de la República, Cristina de Kirchner, volverá a participar en el tradicional tedeum por la fiesta patria en la Catedral de Buenos Aires, tras una larga ausencia del primer mandatario del país en una ceremonia que históricamente incluía su presencia.
Ese parece ser el sello definitivo a una reconciliación gestada el 18 de marzo de 2013, cuando Cristina de Kirchner y el Papa compartieron la mesa durante un largo almuerzo en la Casa de Santa Marta. Como enviados de la Presidente a la investidura cardenalicia de Poli asistieron el secretario de Culto, Guillermo Oliveri; el sacerdote Juan Carlos Molina, titular de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) y el arzobispo de Luján-Mercedes, Agustín Roberto Radrizzani.


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