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A la espera de lluvias

Se necesitan lluvias en la zona para el trigo, que viene sufriendo la falta de humedad y días de alta temperatura. Se pronostican lluvias para estos días, aunque de menos milimetraje del que se necesita. Los lotes destinados a maíz necesitan agua para iniciar la siembra y asegurar un adecuado nacimiento.
El aumento verificado en costos directos e indirectos, en combinación con bajos precios a cosecha, complican la ecuación para el maíz. Los rindes de indiferencia aumentan y el riesgo de inversión es más alto.
Los productores tienen pocos recursos financieros. El maíz requiere mayor inversión que la soja, y la superficie previsiblemente será más baja que en la campaña anterior. El informe del USDA de ayer reflejó en sus proyecciones para la Argentina este hecho, con una baja en la producción de maíz y un aumento en la de soja. El informe resultó alcista para la soja, y bajista para el maíz.
En las proyecciones a cosecha del cuadro adjunto, para siembras por administración en campo propio, la soja de 1ª muestra los resultados netos más altos para ambos rindes del rango. Las proyecciones para la secuencia trigo/soja 2ª son casi nominales, ya que se sembró poco trigo en la zona. Los precios actuales del trigo a cosecha resultan atractivos para quien decida hacer cobertura de precios.
En el momento de cosecha es previsible que no se autoricen exportaciones de trigo hasta tanto se tenga certeza del volumen de producción. Esto dará lugar nuevamente a la aparición de diferenciales de precio entre el trigo disponible y el FAS de paridad de exportación, en contraste con los elevados precios actuales (que obedecen a la falta de trigo) ya que se priorizará la holgura en los stocks para el mercado disponible.
Las proyecciones para siembras en campo arrendado muestran quebranto para todos los cultivos en el rango bajo de rindes. En el rango alto de rindes la soja muestra el resultado proyectado más alto. Los rindes de indiferencia para cubrir los costos totales son elevados para todos los cultivos.
En la zona bajaron los valores de arriendo, y se modificó la forma pago, con una mayor proporción a cosecha. Muchos arrendatarios acordaron con los propietarios compartir el riesgo productivo, con un mínimo pago en quintales, y tablas con un porcentaje creciente para el arrendador a medida que aumenta el rinde. En algunos casos se hacen arreglos directamente a porcentaje.
Los números son complicados, y no sólo hacen falta lluvias, sino la liberación de las exportaciones de trigo y maíz para que vuelva a crecer el área y la producción de estos cultivos, y mejore la sustentabilidad de la producción agrícola.


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