- ámbito
- Edición Impresa
A la velocidad de un auto de carrera

¿Qué obtiene a cambio? El sedán de serie más rápido de la Argentina y uno de los más veloces del mundo, con una velocidad máxima superior a los 300 kilómetros por hora y una destreza para pasar de ser un sedán confortable a un automóvil deportivo con un comportamiento dinámico que muy pocos pueden ofrecer.
La capacidad de transformar su comportamiento la tiene el conductor por medio de perillas especiales que modifican la velocidad del paso de los cambios, la dureza de las suspensiones y la entrada en servicio del control de estabilidad. A través del mando AMG Drive Unit se puede lograr un andar inolvidable. Además, una velocidad máxima de 307,4, acelerar de 0 a 100 kilómetros por hora en tan sólo 4,8 segundos y pasar en 10,6 segundos de 100 a 200 kilómetros por hora. Los consumos, obviamente, no son bajos, a pesar de que esta unidad motriz ha logrado una reducción del 12%. En ciudad necesita 22,6 litros cada 100 kilómetros.
En definitiva, se está pagando el nivel tecnológico alcanzado con sutilezas que no sólo son perceptibles desde el comportamiento deportivo y de su motor, sino que también aparecen elementos de seguridad interesantes, como el sistema de visión nocturna con reconocimiento de los peatones.
Hemos viajado de noche probando la recepción del sistema y está claro que las personas se ven con mayor nitidez, aunque la pantalla debería estar ubicada en el tablero de instrumentos o en el parabrisas, en lugar de la consola central.
Existen pocos faltantes en seguridad, como el asistente del cambio involuntario del carril, el radar anticolisión y el que señala el llamado ángulo muerto, pero tiene el equipo Attention Assit, capaz de detectar cuando el conductor está cansado y en caso de peligro advierte con un sonido de alerta y el dibujo de una taza de café en el tablero.
En suma, para los amantes de la exclusividad y para los que puedan pagarlo, Mercedes-Benz trajo a la Argentina una de sus estrellas favoritas.


Dejá tu comentario