15 de julio 2016 - 00:00

A los 70 murió Héctor Babenco

Residente en Río de Janeiro, la obra de este director marplatense contribuyó a la explosión del llamado “nuevo cine brasileño” en la década del 80.

BABENCO. El cineasta tuvo su período de esplendor en los años 80. Aquí en el festival de Venecia, en 2014.
BABENCO. El cineasta tuvo su período de esplendor en los años 80. Aquí en el festival de Venecia, en 2014.
Uno de los más grandes directores del cine de Brasil era argentino. Marplatense. Alto, serio, muy culto, de ascendencia ucraniana: Héctor Babenco, nacido Babenko el 7 de febrero de 1946. En los festivales de su ciudad se fascinó con el cine, particularmente con el cinema novo brasilero. A los 18 años ya estaba buscando un lugarcito en Río de Janeiro. Lo encontró como asistente de Roberto Farías, que tanto hacía las cintas de Roberto Carlos y de Os Trapalhoes, como "Asalto al tren pagador" y "Pra frente, Brasil", de grandes problemas con la censura. Juntos rodaron "O fabuloso Fittipaldi", 1973, documental sobre el automovilista Emerson Fittipaldi.

Impulsado como director de asuntos polémicos, Babenco se hizo conocer con "O rei da noite", "Lucio Flavio, el pasajero de la agonía" y particularmente "Pixote, la ley del más débil", sobre los menores delincuentes surgidos de los reformatorios. Sonaba raro que el Gobierno militar de Brasil permitiera esos temas, encima tocados por un argentino, pero la película era un imparable éxito mundial. Y planteaba una realidad. El mismo protagonista de la película no pudo salir de ese ambiente, y murió a los tiros, pocos años después.

Convocado por Hollywood, Babenco se lució allí con "El beso de la mujer araña" (Oscar a William Hurt, quien por su papel también ganó la Palma de Oro en Cannes, el David de Donatello, el BAFTA, etc.), el melodrama "El amor es un eterno vagabundo" (nominaciones para Jack Nicholson en uno de sus mejores trabajos, y Meryl Streep) y "Jugando en los campos del Señor", mal valorado en su momento. Con menos suerte, hizo entre nosotros "Corazón iluminado", pintura de la bohemia sesentista con algunos toques autobiográficos, y "El pasado", drama de intelectuales. En Brasil hizo su última gran obra: "Carandirú, impactante historia de una sangrienta represión en el mayor penal de Sao Paulo. Con ella volvió al Festival de Mar del Plata, como el regreso triunfal del hijo que había partido tras un sueño.

Después vendrían la serie televisiva "Carandirú, outras histórias", un episodio del colectivo "Palabras con Dios", donde también dirigen Baham Ghobadi, Emir Kusturica, Mira Nair, Alex de la Iglesia y otros notables, y "Meu amigo hindú, inspirado en su propia experiencia como paciente canceroso en recuperación. Ese film se presentó en setiembre último en el Festival de Rio, con grandes aplausos. Babenco fue además miembro del jurado en Cannes, Berlín, Venecia y Sundance, y esposo de hermosas mujeres.

Anteanoche murió, sorpresivamente, mientras se recuperaba de una operación cardíaca. "Pasó por el hospital para tratarse una sinusitis. Ya tenía el cuerpo cansado, y el corazón se detuvo. Fue todo muy simple, muy básico", explicó una de sus hijas, la fotógrafa Janka Babenco. Ayer fue velado en la Cinemateca Brasileira, en San Pablo. Hoy lo llevan a Itapacerica da Serra, no tan linda como Sierra de los Padres.

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