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A los 70 murió Héctor Babenco
Residente en Río de Janeiro, la obra de este director marplatense contribuyó a la explosión del llamado “nuevo cine brasileño” en la década del 80.
BABENCO. El cineasta tuvo su período de esplendor en los años 80. Aquí en el festival de Venecia, en 2014.
Impulsado como director de asuntos polémicos, Babenco se hizo conocer con "O rei da noite", "Lucio Flavio, el pasajero de la agonía" y particularmente "Pixote, la ley del más débil", sobre los menores delincuentes surgidos de los reformatorios. Sonaba raro que el Gobierno militar de Brasil permitiera esos temas, encima tocados por un argentino, pero la película era un imparable éxito mundial. Y planteaba una realidad. El mismo protagonista de la película no pudo salir de ese ambiente, y murió a los tiros, pocos años después.
Convocado por Hollywood, Babenco se lució allí con "El beso de la mujer araña" (Oscar a William Hurt, quien por su papel también ganó la Palma de Oro en Cannes, el David de Donatello, el BAFTA, etc.), el melodrama "El amor es un eterno vagabundo" (nominaciones para Jack Nicholson en uno de sus mejores trabajos, y Meryl Streep) y "Jugando en los campos del Señor", mal valorado en su momento. Con menos suerte, hizo entre nosotros "Corazón iluminado", pintura de la bohemia sesentista con algunos toques autobiográficos, y "El pasado", drama de intelectuales. En Brasil hizo su última gran obra: "Carandirú, impactante historia de una sangrienta represión en el mayor penal de Sao Paulo. Con ella volvió al Festival de Mar del Plata, como el regreso triunfal del hijo que había partido tras un sueño.
Después vendrían la serie televisiva "Carandirú, outras histórias", un episodio del colectivo "Palabras con Dios", donde también dirigen Baham Ghobadi, Emir Kusturica, Mira Nair, Alex de la Iglesia y otros notables, y "Meu amigo hindú, inspirado en su propia experiencia como paciente canceroso en recuperación. Ese film se presentó en setiembre último en el Festival de Rio, con grandes aplausos. Babenco fue además miembro del jurado en Cannes, Berlín, Venecia y Sundance, y esposo de hermosas mujeres.
Anteanoche murió, sorpresivamente, mientras se recuperaba de una operación cardíaca. "Pasó por el hospital para tratarse una sinusitis. Ya tenía el cuerpo cansado, y el corazón se detuvo. Fue todo muy simple, muy básico", explicó una de sus hijas, la fotógrafa Janka Babenco. Ayer fue velado en la Cinemateca Brasileira, en San Pablo. Hoy lo llevan a Itapacerica da Serra, no tan linda como Sierra de los Padres.


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