18 de agosto 2009 - 00:00

A medio siglo de un disco capital

A medio siglo de un disco capital
 Los Ángeles - Rentable y jazz eran conceptos antagónicos hasta que hace ayer medio siglo Miles Davis editó su disco «Kind of Blue», una obra maestra que vendió cuatro millones de copias e incluía clásicos como «So What», y que fue grabada en apenas diez horas. El trompetista Miles Davis, siempre a la búsqueda de nuevos territorios musicales, dijo al baterista Jimmy Cobb que quería para «Kind of Blue» un «sonido flotante», seguir la línea que había iniciado con su composición para el cine en «Ascensor para el cadalso», de Louis Malle. Pero llegaría más lejos.

A sus 33 años, y pese a que no descubrió la trompeta hasta que su padre le regaló una a los 13, le había dado tiempo de vivir un intenso periplo. Había dejado atrás sus colaboraciones con Dizzie Gillespine y Charlie Parker, había creado el «cool jazz», luchado contra la heroína y por el amor de la musa del existencialismo Juliette Greco en París.

Para seguir este nuevo paso en su trayectoria, buscó un equipo de amigos: John Coltrane, Paul Chambers, Julian «Cannonball Adderley», Jimmy Cobb y Bill Evans, el único blanco de la banda. De la sinergia de los seis emergió el milagro. «Kind of Blue» es, efectivamente, una «especie de tristeza» (tal su traducción) pero no una tristeza cualquiera. «So What», su tema más conocido, «no comienza con una fanfarria, sino con un susurro. Toda llena de notas simples pero sin resultar simple en absoluto», dijo el músico de jazz americano Herbie Hancock, que reconoció la gran influencia del disco en su propia música.

«Fue como hacer una pintura japonesa. Comenzar la pincelada sin saber dónde te va a llevar», aseguró por su parte Evans, que aportó con el piano al sonido final de la grabación. Pero la improvisación definitoria del jazz se mezcló con la clarividencia de Davis para crear equipo: extrajo la oscuridad elegante del sexo de Coltrane, el sonido urbano de Evans y, como contraste, la alegría de vivir de Adderley en el saxo alto. Chamber al contrabajo, Cobb en la batería y, por supuesto, el sonido único que Davis sabía dar a la trompeta, redondearon la tarea.

«Tenía la capacidad de saber la química que iba a producirse entre sus músicos», explicó el músico Eddie Henderson. «Y convirtió la grabación en un taller. Sólo decía lo que no había que hacer, pero nunca nos dijo cómo debíamos tocar», aseguró Adderley, según se ve en el documental «Made in Heaven», sobre el proceso creativo del disco. «Kind of Blue» parecía tocado por una gracia que consiguió esa fluidez capaz de, en dos sesiones de 5 horas cada una -2 de marzo y 22 de abril- en el estudio de Columbia en la Calle 30 de Nueva York, alumbrar tamaña perfección musical. Fue suficiente para crear «So what», «Freddie Freeloader», «Blue in Green» y «All Blues», hasta terminar con «Flamenco Sketches». Cinco piezas que repercutieron no sólo en su género, sino que ampliaron la influencia de Davis (1926-1991) hasta llegar a los Beatles y su «Sgt. Peppers».

Agencia EFE