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A Narváez no le quedan rivales
Omar Narváez se subió a las sogas y agradece a su padre, que falleció la semana pasada, un nuevo triunfo que le permitió retener la corona supermosca de la OMB.
«Si hubiera ofertas de afuera, se podría estudiar, pero no hay. Quisiera pelear más seguido, pero tampoco es tan fácil conseguir rivales», se lamentó el chubutense.
En ese aspecto, indicó que «(Johnny) García -su rival del sábado- apareció después que por lo menos otros dos dijeran que no».
«Mientras siga teniendo ganas de entrenar voy a seguir peleando, porque es lo que me gusta», dijo Narváez, quien a los 37 años está en la etapa descendente de su campaña.
Narváez derrotó al mexicano García por nocaut técnico en el undécimo round de un combate desarrollado en el legendario estadio Luna Park, y retuvo su corona, reconocida por la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
La victoria para el campeón tuvo un sabor agridulce, ya que en los días previos falleció su padre, Estanislao, lo que obligó a reprogramar el combate.
«Fue una noche muy especial, por lo que pasó en la semana, pero después fui entrando en ritmo y creo que lo dominé totalmente», agregó.
Narváez se impuso en un combate muy trabado, aunque en el penúltimo asalto apeló a toda experiencia y atacó a fondo a García, hasta que lo venció por nocaut técnico.
Gracias a esta victoria el campeón quedó con un récord de 37 triunfos (20 por la vía rápida), una derrota y dos nulos.
Narváez obtuvo su corona a mediados de 2001, cuando derrotó al nicaragüense Adonis Rivas, también en el Luna Park, y desde entonces mantuvo su invicto.
El chubutense perdió únicamente contra el filipino Nonito Donaire, el año pasado, cuando subió una categoría en busca de la corona gallo.

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