27 de mayo 2013 - 00:00

A River le alcanzó con un tiempo para golear

Leonel Vangioni abre los brazos para festejar; el volante ex Newell’s abrió el camino con un golazo y fue una preocupación permanente en sus proyecciones ofensivas. River le ganó 3 a 0 a Atlético Rafaela y es un serio candidato a ser campeón.
Leonel Vangioni abre los brazos para festejar; el volante ex Newell’s abrió el camino con un golazo y fue una preocupación permanente en sus proyecciones ofensivas. River le ganó 3 a 0 a Atlético Rafaela y es un serio candidato a ser campeón.
River apostó todo al ataque y le dio muy buenos resultados, ante un Atlético Rafaela que nunca pudo hacer pie en el Monumental.

Ramón Díaz puso un tridente ofensivo, con Manuel Lanzini de enganche y desprendiendo en ataque a los dos laterales, de acuerdo por dónde venía la jugada.

A los 8 minutos, uno de los laterales, Leonel Vangioni abrió el camino al triunfo con un zurdazo impresionante de 35 metros que dejó sin chances a Guillermo Sara (que apenas alcanzó a tocar la pelota, sin poderla desviar).

River tuvo autoridad para manejar el balón y presionar, sin dejar respirar a un Atlético Rafaela que no encontraba la pelota. Otro desborde de Vangioni, con una mano de Funes Mori en la jugada previa, que el árbitro Pablo Díaz juzgó sin intención, se convirtió en el segundo gol, cuando Eduardo Domínguez quiso interceptar un centro de Ariel Rojas y la metió en su propio arco.

River tuvo actuaciones individuales de mucho brillo, como Cristian Ledesma, que se fue ovacionado cuando Ramón Díaz lo reemplazó, o Juan Manuel Iturbe, que con su habilidad en velocidad fue imparable para los defensores rafaelinos.

De un desborde y centro de Iturbe llegó el tercer gol, que consiguió Carlos Luna de cabeza, aprovechando el pase perfecto del juvenil.

Después fue un monólogo de River, que en el segundo tiempo "levantó el pie del acelerador" y se dedicó a manejar la pelota con mucha paciencia, esperando el momento para atacar. Jorge Burruchaga, en tanto, cambió el esquema de su equipo agregando volantes y delanteros (Pavetti, Albertengo y Lederhos) y jugando con tres defensores.

Creó un par de situaciones de gol, sobre todo por la habilidad de Albertengo, pero las desperdició o hizo lucir a un Marcelo Barovero que mostró su sobriedad y su capacidad para el mano a mano.

Ramón Díaz sabía que éste "era el último tren" para pelear el campeonato y que River no tenía que ser timorato y salir a buscar en ataque, y su osadía tuvo su premio.