9 de marzo 2009 - 00:00

A River le sobró “gallardía”

Gallardo se desfigura gritando el primero de sus goles. El «Muñeco» mostró toda su categoría y fue decisivo para el triunfo de River.
Gallardo se desfigura gritando el primero de sus goles. El «Muñeco» mostró toda su categoría y fue decisivo para el triunfo de River.
Los fantasmas sobrevolaron una semana para que en un rato nomás, River, versión 2009, con Gorosito al costado, con Fabbiani dentro del campo desde el inicio y una multitud renovándole el crédito, volviera a entusiasmar, a pesar de la desventaja inicial (¿penal? de «Nico» Sánchez a Leguizamón) desde los doce pasos, River jugó bien y siempre fue más que Arsenal, con diez, con nueve y hasta con ocho hombres, porque Gerlo terminó haciendo acto de presencia pero arrastrando su desgarro hasta el final del partido estoicamente.
Se fue en desventaja al entretiempo injustamente, con uno menos por la roja a Sánchez, pero el inmediato gol de Falcao en el complemento lo facilitó un poco más la remontada. Del resto se ocupó el hombre de la jornada, el muchachito, no tan muchachito ya «Muñeco», de la película. El cartel del cuarto hombre decía: sale el 30, entra el 10. Y casi que no le dio prólogo a la tarde soñada de su regreso al Monumental. En la primera pelota que tocó definió una gran jugada colectiva de River con una categoría que no muchos hoy pueden desparramar en un campo de juego por estos días. Once minutos después, cuando ya habían expulsado a Archubi y Sergio Sena, la contra tuvo a Fabbiani (importante para el equipo) como interlocutor, y otra vez sutileza para definir ante la salida de Campestrini.
Y fue a gritarlo con la locura de un chico, pero sabiendo que iba a ser la tapa de todos los diarios del lunes, como lo hizo decena de veces. ¿Que River necesitaba un conductor? Basta de búsqueda. Bienvenido Marcelo Gallardo al fútbol argentino, te estaban esperando.

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