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A tres días del debut, Dilma enfrenta crisis con aliados
El vicepresidente brasileño, Michel Temer, y la presidenta, Dilma Rousseff. Pese a las sonrisas, los partidos de ambos, el del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, conservador) y el de los Trabajadores (PT), rivalizan duramente por el reparto de los cargos pendientes.
Los analistas recordaron que aunque el Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff ha ganado peso en las dos Cámaras del Congreso en los comicios de octubre, necesita de sus aliados para tener mayoría, por lo que una profundización de la crisis con el PMDB podría resultarle peligrosa. Asimismo, enfatizaron que se trata de una primera prueba de liderazgo para la flamante mandataria, que debe demostrar que tiene el control de la situación tras la salida de escena de su mentor, Luiz Inácio Lula da Silva.
Los líderes del PMDB sienten que están perdiendo terreno ante el PT en la carrera por los codiciados cargos en agencias estatales, como el servicio de correos, cuyas cajas los políticos a menudo usan para dirigir el gasto a sus distritos y perpetuar su control del poder.
Suspendidos
Los nombramientos de directores y otros cargos en el Gobierno han sido suspendi-
dos hasta febrero por la pelea. El vicepresidente del PMDB, Michel Temer, admitió ayer que «hay turbulencias» y que «está todo suspendido hasta que haya diálogo entre todos los partidos de la base aliada».
El PT, fundado en 1980 por Lula da Silva y al que Rousseff se afilió en 1999, es el partido que más ministerios ocupa en el nuevo Gobierno (17), mientras que el PMDB se ha quedado con sólo 6 de las 37 carteras.
Las tensiones entre los dos mayores partidos de la coalición se vienen cocinando desde mucho antes de la asunción de Rousseff del sábado y la irrupción de una división pública tan temprana en su mandato de cuatro años plantea interrogantes sobre qué sucederá cuando el Congreso comience a debatir temas espinosos, como la reforma tributaria.
«Es una pelea fea. El PT está tomando el control de todo, hay varios socios de coalición descontentos», dijo el senador del PMDB Pedro Simon.
Sin el apoyo del PMDB, que tiene el mayor número de escaños en el Senado, Rousseff, de 63 años, podría tener problemas para ver aprobadas sus leyes.
Incluso si consigue mantener unida a su coalición, que es lo más probable, podría serle más difícil mantener a los legisladores en línea cuando persiga su principal prioridad en el Congreso: una revisión del oneroso y complejo código tributario.
El PMDB mostró su descontento ante la decisión de Rousseff de trasladar el control de la oficina de Correos y dos agencias del sector de la salud al PT. Sus presupuestos combinados suman cerca de 41.000 millones de dólares.
Temor
Ahora, el PMDB teme perder el control de empresas estatales clave, como Eletrobras y sus varias subsidiarias, que juntas controlan gran parte de la industria energética de Brasil y que actualmente construyen algunas de las mayores plantas hidroeléctricas del mundo.
«El principal objetivo de nuestro partido es manejar el poder y estamos teniendo menos, pese a que nos fue mejor en las elecciones», dijo el senador del PMDB Almeida Lima.
Sin embargo, el periódico Valor Económico publicó en un editorial que Rousseff debería ser menos dependiente en el apoyo del PMDB que su predecesor debido al buen resultado de otros partidos de la coalición en las elecciones de octubre. Eso debería permitirle ver aprobadas algunas leyes en el Congreso sin el apoyo completo del PMDB, añadió.
Los líderes del PMDB llamaron ayer a una reunión para discutir la situación y Rousseff aplazó cualquier nueva designación. Atrapado entre las exigencias de la presidenta y las de su propio partido, Temer, un político veterano, tendrá que realizar un delicado equilibrio. La mandataria también pidió ayuda al poderoso senador pemedebista José Sarney para evitar una crisis.
Agencias Reuters, ANSA, EFE y DPA


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