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A un año del desalojo del predio todo sigue igual: sólo, un muro
• EL BARRIO PAPA FRANCISCO, EN VILLA LUGANO, SIGUE CONTAMINADO Y SIN URBANIZAR PESE A LAS PROMESAS DEL GOBIERNO PORTEÑO
Unos 12 mil vehículos fueron removidos del predio. Sin embargo, quedan escombros de las casillas.
En 20 días se cumple un año de aquel desalojo en Villa Lugano. Para esta fecha se suponía que la zona iba a estar descontaminada y en plena construcción de viviendas sociales. Pero la realidad muestra que, por ahora, se avanzó poco.
Si bien se removió el cementerio de autos de la Policía Federal que funcionaba en el predio, aún quedan escombros y restos de las casillas demolidas en la zona tras el desalojo, por lo que la urbanización está demorada.
El terreno aún contiene rastros de metales pesados, como plomo y zinc, como consecuencia de los 12 mil vehículos que fueron acumulados allí. Sanear esa tierra es indispensable para que el predio sea habitable.
El diputado Javier Gentilini, presidente de la Comisión de Vivienda de la Legislatura porteña, solicitó al Gobierno de Mauricio Macri que informe, a través de los organismos correspondientes, el estado de las tierras, el avance de las obras, y la existencia de un muro perimetral que separa el predio de la villa, entre otras cuestiones. "En el terreno hay basura, quedan restos de las casillas que fueron demolidas e incluso se levantó un muro que divide a la Villa 20 del predio", aseguró Gentilini, quien cuestionó la existencia de esa pared.
El informe fue presentado hace dos semanas, pero por lo menos hasta el 20 de agosto no podrá ser tratado en comisión. Las oficinas para que las comisiones se reúnan están funcionando como "guardaúrnas" tras las elecciones para jefe de Gobierno porteño, por lo que hasta que no sean retiradas, la Comisión de Vivienda no tiene dónde sesionar.
Como el predio Papa Francisco está judicializado, la Agencia de Protección Ambiental no está autorizada a brindar información del estado de la tierra. Lo confirmado, desde el año pasado, es que el Gobierno porteño tiene pensado invertir alrededor de $ 300 millones en las tareas de saneamiento del suelo, tendido de servicios públicos y construcción de viviendas sociales para todo el barrio.
Hoy la mayoría de las familias que hace un año y medio tomaron el terreno viven de nuevo en la Villa 20. Allí, habitan unas 35 mil personas en edificios que llegan hasta los seis pisos.
Para evitar futuras ocupaciones, la Policía Federal aún controla el terreno.



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