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A un año del golpe al mercado: fin de AFJP
El Gobierno casi a pleno festeja la sanción de la reforma previsional en 2008. El entonces jefe de Gabinete, Sergio Massa, saluda a Amado Boudou bajo la mirada de la Presidente y los ministros Randazzo y Fernández. Total, todos ellos no pagarán los futuros costos fiscales.
Quien hoy ocupa la titularidad del Palacio de Hacienda, Amado Boudou, ideó, detrás de bambalinas y con el visto bueno del ex presidente Néstor Kirchner, el proyecto que le permitiría echar mano a los fondos previsionales y, sobre todo, al flujo de aportes mensuales que recibían las AFJP. Desde su sillón de la ANSES Boudou tomó la iniciativa, dejando mal parado al entonces jefe de Gabinete, su mentor, el hoy intendente de Tigre, Sergio Massa.
El Gobierno venía del duro revés que le significó la derrota legislativa por la Resolución 125 (mayores retenciones a la soja), que desató el conflicto con el campo en marzo de 2008.
La crisis mundial ya impactaba en la economía local, y esto, unido a desaciertos oficiales, daba lugar a gestar una recesión doméstica. Los problemas fiscales se agudizaban al no poder contar con más recursos del campo. La eliminación de la jubilación privada, tras una efímera experiencia de 15 años, permitiría al Gobierno cubrir ese bache fiscal y hacerse de un importante stock de activos financieros valuados en ese entonces en casi $ 100.000 millones, algo así como u$s 30.000 millones (el Banco Central tenía aproximadamente reservas por u$s 45.000 millones).
Sin mayores esfuerzos fiscales, Kirchner se haría de más de $ 1.000 millones mensuales por los aportes jubilatorios de los más de 9 millones de afiliados a las AFJP.
Poca oposición
Pocas voces se alzaron en contra de la iniciativa oficial. Cierto es que las AFJP nunca lograron, ni se empeñaron en hacerlo, conseguir la legitimación de la sociedad. Por ello, prácticamente la oposición propuso algunos ajustes al proyecto oficial, pero siempre dentro del espíritu de eliminar las AFJP. Ni desde la entidad que agrupaba a las principales AFJP se vio una sólida postura, sobre todo, en defensa de los intereses de los afiliados. Lo único que les preocupaba a los ejecutivos de la jubilación privada era alejar los fantasmas de millones de querellas. Además, la cara visible de la Unión de AFJP, Sebastián Palla, mostró un escaso convencimiento y pareció aún vestir su traje de funcionario del Palacio de Hacienda (subsecretario de Finanzas) en cada defensa pública del sistema.
La poca legitimidad del régimen privado, junto al temor de represalias de Kirchner, inhibió la defensa de empresarios y banqueros por un negocio que dejó pingües ganancias en los 90.
Hoy los recursos de las AFJP están en manos de la ANSES, que administra un fondo llamado de Garantía de Sustentabilidad de más de $ 115.000 millones. Los últimos datos oficiales daban cuenta de que la ANSES había otorgado financiamiento al Tesoro por más de $ 5.000 millones. El Gobierno recuperó así una caja superavitaria y, por ende, una importante fuente de financiamiento, sin tener la necesidad de mendigar ante los bancos la colocación de deuda pública.
Hay sospechas de discrecionalidad, aunque el Gobierno se escude en normas de transparencia en el manejo de las inversiones embanderado bajo el leitmotiv de perseguir el bien común, que en los 70 y 80 llevó a la quiebra del sistema.
El sistema de seguridad social volvió a ser superavitario. Pero a cambio se compró una sideral deuda no registrada que será el pago de las futuras jubilaciones de los ex afiliados.


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