Abandonos en el barco de un Zapatero que improvisa en plena crisis

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Madrid - En medio de la peor crisis económica vivida en España desde hace décadas y del creciente acoso de la oposición, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, está perdiendo aliados en sus propias filas.

El último en abandonar el barco, por ahora, fue el ex ministro de Economía y Hacienda Pedro Solbes, quien dejó su escaño en el Congreso para dedicarse a un organismo consultivo en Bruselas, donde anteriormente había sido comisario europeo.

Solbes, de 67 años, era el gran cerebro económico del Gobierno socialista y ocupó la vicepresidencia segunda del Ejecutivo hasta abril pasado, cuando al arreciar la crisis, Zapatero prescindió de él.

Era un secreto a voces que el veterano político no compartía algunas medidas económicas de Zapatero por considerarlas despilfarradoras, como el «cheque bebé» que otorga 2.500 euros a las familias por cada hijo recién nacido o la deducción anual de 400 euros en el impuesto sobre la renta.

Dicen que Solbes se retiró de la política ahora porque no quería verse obligado como diputado a apoyar con su voto los presupuestos generales del Estado o un nuevo sistema de financiación de las distintas regiones españolas, dos leyes cruciales que se tramitan actualmente en el Congreso.

Pero Solbes no es el único en dar la espalda a sus compañeros. En apenas dos semanas, Zapatero perdió como diputados también al ex ministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla, fichado por una consultora, y al ex ministro de Cultura César Antonio Molina, ahora catedrático en la universidad.

Renuncias

Anteriormente ya se habían ido a Bruselas como eurodiputados el ex titular de Justicia Juan Fernando López Aguilar y la ex ministra de Fomento Magdalena Álvarez.

En el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) consideran además muy probable que dejen el Congreso el ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales Jesús Caldera, antiguamente uno de los hombres más cercanos a Zapatero, la ex titular de Educación Mercedes Cabrera y su ex colega en Salud Bernat Soria.

Como si esto fuera poco, empiezan a sonar voces disidentes dentro del partido de Gobierno. «No hay confrontación ni fractura en el PSOE, porque estar en el Gobierno apacigua mucho. Te pueden llamar por teléfono y ofrecerte una secretaría de Estado o un ministerio. Pero sí se habla entre nosotros del desasosiego que produce ver la improvisación y las dudas ante la crisis», decía un dirigente del PSOE al diario El País, un periódico habitualmente cercano a la política socialista, pero que últimamente no duda en criticar las medidas de Zapatero.

«Zapatero toma cada vez más decisiones en clave absolutamente personal. Antes consultaba algo, ahora casi nada», añadía la fuente citada por El País. Según ese dirigente, el jefe de Gobierno configuró equipos que se caracterizan más por su supuesta «chispa» que por su probada experiencia. «Se opta por la táctica en lugar de por la estrategia. Esto cada vez va a más; la crisis obliga a tomar decisiones más aventuradas y, por tanto, se produce improvisación».

Esto lógicamente da alas a la oposición, que coincide casi en su totalidad en las críticas a las medidas económicas del Gobierno socialista, como los planes de aumentar los impuestos indirectos (los del tabaco, el alcohol o el combustible) o de subir el impuesto del valor añadido (IVA).

Así, el presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, manifestó ayer que a Zapatero «buena parte de su equipo lo está dejando solo», lo que en sus palabras demuestra lo erróneas que son sus medidas. «Nadie apoya su política económica», apostilló.

Zapatero no quiso entrar en ese tema. En una conferencia de prensa junto al presidente de Bolivia, Evo Morales, al dirigente socialista le preguntaron si no echará de menos al ex ministro Solbes en esta difícil etapa económica. «Seguiré escuchando sus opiniones, aunque ya no esté sentado en un escaño», se limitó a responder Zapatero. «Sigo hablando con él porque somos amigos», agregó.

Pero lo cierto es que en medio de una recesión que disparó el desempleo y el déficit público, el presidente del Gobierno español también acusará en el Congreso la ausencia del ya mencionado Jordi Sevilla, responsable del área económica en la ejecutiva federal del PSOE entre 2000 y 2004, y de la sucesora de éste, Inmaculada Rodríguez-Piñeiro, quien se fue al Ministerio de Fomento como secretaria general de Infraestructuras.

Y todo ello cuando la Comisión Europea, por boca de su responsable de asuntos económicos y monetarios, el ex líder socialista español Joaquín Almunia, acaba de pronosticar que España será la única de las siete grandes economías europeas que a finales de año seguirá encogiéndose.

Agencia DPA

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