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Abarcador “Panteón de héroes”
Belgrano, según Res, en «Próceres», el más paródico de los cuatro núcleos en que se divide la interesante muestra «Panteón de héroes, historias, próceres y otros en el arte contemporáneo».
Según los curadores de la muestra, Isabel Plante y Sebastián Vidal Mackinson, «el pomposo título remite al imaginario patriótico, lo cuestionan, distorsionan, intervienen y desmenuzan» para que la historia se convierta en un relato de hechos clave que han marcado y marcan nuestra existencia como país.
Treinta y ocho artistas entre los que se encuentran figuras de nuestro panteón histórico como Cándido López, Juan León Palliere, Carlos E. Pellegrini, Eduardo Schiaffino, Rogelio Yrurtia; obras prestadas por museos nacionales y artistas contemporáneos, algunos como Carlos Gorriarena y Luis F. Benedit, ya falle
Uno de los cuatro núcleos en los que está organizada la muestra se titula «Historia»; reúne episodios clave de la historia política, económica y urbana desde el siglo XIX hasta inicios del XXI. Patricio Larrambebere que ha focalizado su quehacer en la relación con Gran Bretaña y la influencia del ferrocarril, y las consecuencias de su nacionalización entre 1946/48, elige dos banderas inglesas, una de tela, y otra pintada con la bandera argentina en pequeño tamaño adherida en su costado derecho, en colores asociados a productos nacionales e importados. Esta obra tiene un cierto correlato con el billete de 20 pesos de la serie «Las marcas del dinero» de Cristina Pif. Se alude a los billetes de fines del siglo XIX cuya principal iconografía era un animal de cría que la artista realiza con un pigmento de sangre vacuna deshidratada, y como es habitual en esta artista, con gran refinamiento.
Destacamos «Battlefields», de Estanislao Florido, una video- instalación que refiere a la Guerra del Paraguay (1865/70) documentada por Cándido López. La leyenda game over pone fin a este juego sangriento que diezmó al Paraguay de su población masculina. Leonel Luna, a quien describimos alguna vez como arqueólogo de la contemporaneidad, se basa en la dramática obra «La Fiebre Amarilla» (1871), de Juan Manuel Blanes. En «La Fiebre» (2002), fotografía intervenida, rinde homenaje a colegas y amigos, víctimas del sida.
En su larga trayectoria, comprometida con las vicisitudes de nuestro país, Luis Felipe Noé pintó en 1963 «Cuando calienta el sol aquí en la patria». Un busto de Alem, la cara de Perón, bandera argentina, multitudes, una gran X roja atravesando la tela, símbolo de proscripción. Aunque muy conocida, «El incendio y las vísperas» (1996), de Graciela Sacco, fotografía tomada de un diario, llevada como heliografía sobre listones de madera, es una manifestación callejera que no ha perdido vigencia ni su condición testimonial. Las fotos de bancos tapiados de Nuna Mangiante, grafito sobre fotografía, revelan los dramáticos episodios de fines de 2001.
«Próceres», título del segundo núcleo, es de tono paródico. Se pone en cuestión la figura de «padre de la patria», del «héroe», del «monumento», la «estatua ecuestre», el «uniforme militar», el «sable». El papel de la mujer, Manuelita, como figura trágica de historieta, el icónico cadáver de Eva Perón, la intrepidez de Juana Azurduy. Están Belgrano, Rosas, Sarmiento, el Che, Perón y Rucci en un cuadro célebre de Carlos Gorriarena. Entre los artistas que los reinterpretan: Alberto Passolini, Leo Chiachio y Daniel Giannone, Marcelo Bordese, Alberto Heredia, Luis Benedit, Daniel Ontiveros, Graciela Taquini.
La ironía sobrevuela esta exposición y el núcleo «Otros» no escapa a ello. En «Postal» (2007), fotoperformance de Gabriel Chaile, obra que comentamos en el Premio Itaú 2010, el artista se retrata como granadero con vestimenta precaria, delante de la Casa de Tucumán junto a los verdaderos que montan guardia. Daniel Ontiveros, que en el núcleo anterior presenta las exequias de Kasimir Malevich y el Che Guevara con los fondos trocados, exhibe un árbol dorado con cabecitas de muñecos pintados de negro, de la serie «Cabecitas Negras», expresión degradante de los 40. El «Centauro descamisado y casa de Victoria Ocampo» (2009) pertenece a Daniel Santoro, un muy creativo artista que retrata la ideología peronista sin concesiones, cantera aparentemente inagotable como puede verse en su actual muestra individual en Palatina.
Leonel Luna y «El juramento de los 33 orientales» de Juan Manuel Blanes. Luna los reemplaza por chinos, coreanos, japoneses, en franca alusión a las nuevas corrientes inmigratorias. Norberto Gómez con su dramática «Muleta» (1984) de tres metros de altura, hace referencia a la absurda Guerra de las Malvinas y sus traumáticas consecuencias.
Completa estos núcleos, el «Estudiolo» (pequeño estudio), pensado por los curadores como un espacio reducido que reúne materiales a examinar y cotejar. Dibujos, caricaturas, miniaturas, ediciones, billetes, láminas que despertaron distintos sentimientos, disparadores de la creatividad de los artistas convocados.


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