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Abrazado a Scioli, Kirchner pisó campo, con palos a PRO
Captura de las consultas on line de los padrones, donde Néstor KIrchner figura inscripto en Río Gallegos, Santa Cruz y, naturalmente, no aparece entre los anotados en Buenos Aires.
El ausente fue, sin embargo, invocado una y otra vez, y, sobre todo, en una invocación que pareció la conformación informal de que junto al gobernador encabezarán la boleta del FpV en Buenos Aires. «A mí y a Daniel ya nos tocó sacar el país del infierno», dijo.
Ayer, Kirchner pisó Tres Arroyos, en el sur bonaerense, en su tercer desembarco en el interior de la provincia desde que, en marzo de 2008, estalló el conflicto con los chacareros. Las dos visitas anteriores fueron a Chivilcoy, pago chico de Florencio Randazzo.
Menos estridente que en otros turnos -¿un indicio de que mejoró el pronóstico electoral?-, Kirchner repitió el rap virtuoso de su gestión y la de su esposa, Cristina de Kirchner, y desafió los informes económicos que certifican que el país entró en recesión.
«Estamos creciendo», afirmó, sin dar precisiones, el ex presidente y usó ese dato para descargar, otra vez, sus cuchillos sobre la alianza entre el peronismo disidente y el PRO a los que acusó de encarnar las «políticas nostálgicas neoliberales».
La metralla contra Francisco de Narváez y Felipe Solá -»no somos el PRO» ofreció un título, además de reprocharle al ex gobernador que «usó el partido»- es curiosa. El fin de semana, la usina K se esforzó por deslizar que sus sondeos reflejan una caída de los «efes» con el repunte de la CC-UCR y de Kirchner.
Sin embargo, por algún motivo no confeso, el patagónico se dedicó a sus rivales disidentes como si fuesen, todavía, los rivales a combatir. A la entente entre radicales y carrioístas, apenas los saludó con el habitual planchazo de que son la «alianza residual».
En Tres Arroyos, adonde amontonó a los jefes de la Sexta -esperaba, sobre todo, mostrarse con Cristian Breitenstein, alcalde de Bahía Blanca, a quien testea para que encabece la boleta del FpV en la región, alternativa que al intendente no le simpatiza.
Pudo, además, mostrar cierta uniformidad: el grueso de los caciques del PJ y los vecinalistas que, todavía, aunque planean anotar boletas sueltas para el 28 de junio, se mostraron a su lado. Pero no todo es perfecto: el jefe del PJ local, Pablo Garate, no estuvo.
El además diputado había descargado su furia cuando, la semana pasada, se enteró por los diarios de la visita del ex presidente. «Soy el jefe del PJ, kirchnerista desde 2000, y cuando vienen, ni me avisan», gruñó. A última hora lo quisieron subir al palco: se negó.
Esa mueca de hastío tuvo, como contracara, dos sonrisas: las de Carlos «Cuto» Moreno y Dante Dovena -a los que apodan «los Galos» por Astérix y Obélix-, diputados ultra-K. Moreno es -o fue- de Tres Arroyos y se mostró ayer, junto a Kirchner, como jefe del territorio.
Los temas catastrales tienen, en simultáneo, otras expresiones. Ayer la Justicia Electoral puso on line los padrones provisorios, que confirman lo que este diario informó el lunes: Kirchner figura inscripto en Santa Cruz, a pesar de su supuesto cambio de domicilio a Olivos.
Un detalle: ayer, desde la Justicia electoral y desde el PJ, indicaron que los casi 2 millones de «novedades» -cambios de domicilio- que se giraron a la Justicia Federal de La Plata todavía no fueron cargados y se irán cargando con el correr de los días.
Es decir, en cualquier momento, el patagónico podría aparecer en el padrón bonaerense.
No todo, sin embargo, es papeleo. Hay, también, pico y pala. En el revoleo de versiones sobre fórmulas posibles (Kirchner-Scioli, Kirchner-Massa, Scioli-Massa) apareció una cuarta: Scioli-Alberto Balestrini, y con un aditamento: al vice lo invitarían a volver al Congreso nacional. Lo que se dice un efecto búmeran


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