Dialogamos con él.
Periodista: Muy buena la actriz pero, a juzgar por las fotos judiciales, la auténtica Werler era más bien fea. ¿Responde usted a esa vieja ley del espectáculo que manda embellecer las representaciones?
Christian Alvart: Ignoro esa ley. Le aseguro que tratamos de afear a Nadeshda. Le hicimos un corte irregular de pelo, pusimos una prótesis en su nariz. Pero, de hecho, con cada golpe que daba, Werler empezó a sentirse glamorosa, sexy. Eso debíamos representarlo. Y la prensa de entonces, la gente, también la veía atractiva. A eso contribuyeron los dibujantes periodísticos, algo fantasiosos. Uno de ellos, ya jubilado, aparece de nuevo con el lápiz en "Banklady".
P.: ¿Y usted cómo se sintió atraído por ese personaje?
C.A.: Me lo propuso la actriz, muy entusiasmada. Werler fue la primera mujer asaltante de bancos en Alemania, una leyenda a fines de los '60, que hoy pocos recuerdan. Por el cine conocemos más a los asaltantes de EE.UU. que a los nuestros. Así que nos pusimos a investigar, vimos todos los expedientes judiciales del caso, fotos de ella y su cómplice y amante Hermann Wittorff (a cargo de Charly Hübner), así como máscaras, pelucas y armas que se conservan en los museos. Un museo policial nos hizo réplicas exactas de las armas que usaban, incluso una ametralladora Thompson.
P.: Como la de Bonnie Parker y Clyde Barrow. No es la única referencia a "Bonnie & Clyde" que tiene su película.
C.A.: Ellos deben haberla visto. Empezaron a delinquir a gran escala poco después del estreno de ese film en Alemania. Pero mis libretistas y yo nos basamos en los documentos. Gran parte de los diálogos está tal cual ellos los recordaron más tarde ante el juez. Y cuidamos mucho los detalles de época. Los '60 quedaron lejos, Hamburgo es otra, pero por suerte hay partes de la ex Alemania Oriental que desde aquel entonces no tuvieron el menor cambio urbanístico. Filmamos allí.
P.: ¿Qué libertades se tomaron?
C.A.: Fingimos algunos titulares, porque no podíamos pagar los derechos que cobran ciertos diarios, y reunimos en cuatro asaltos los detalles de cosas que habían ocurrido en 19. Lo importante era mostrar cómo ella, en dos años y medio, pasó de ser el amorcito de un tipo, a cerebro de la dupla delictiva. También concentramos la cantidad de inspectores que los perseguían. Sobre 40, pusimos dos: el jefe que responde a la vieja escuela policial, y el que quiere innovar, algo que efectivamente estaba ocurriendo en ese tiempo. Este último es ficticio. El otro se basa en un comisario real, fastidiado porque todos hablaban de las piernas de la asaltante. El tenía un comentario sexista: "¿Para qué se exhibe de esa forma? El camino a la prostitución es más simple".
P.: Pero el camino que ella quería era con rumbo a Capri, como gran señora.
C.A.: Ya viejos y casados, fueron un verano a Rimini. Ella murió en 2003 y él en 2009, justo cuando íbamos a iniciar nuestra investigación. El último asalto fue tan bizarro como lo mostramos. Lo demás, es fiel a los hechos.
P.: ¿Incluso los besos que se dan, rodeados de fotógrafos policiales?
C.A.: Bueno, eso lo imaginé. Pero la declaración de amor fue en ese momento y con esas palabras.
P.: ¿Y ahora, qué está imaginando?
C.A.: Acabo de rodar mi octavo film, "Halbe Brüder". Un alemán, un turco y un negro descubren que tienen la misma madre. También es mi primera comedia. Y estoy haciendo unos capítulos de la serie "Tatort. El lugar del crimen". Cada capítulo, lo ven más de dos millones de personas.
P.: La escuela donde estudió debe ponerlo de ejemplo.
C.A.: No estudié nunca. Empecé de amateur y entré al cine profesional como tiracables.
| Entrevista de Paraná Sendrós |


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