2 de mayo 2011 - 00:00

Abril fue una fiesta gracias a la Reserva

Abril fue una fiesta gracias a la Reserva
Abril quedó como el mejor mes para la inversión bursátil de los últimos doce, si es que lo medimos únicamente por el incremento de los precios. Hasta el día 19 el resultado no parecía demasiado alentador (alcista), pero de ahí en más el Dow acumuló seis ruedas consecutivas en suba -en la última trepó un 0,37%- con un solo retroceso, lo que le permitió cerrar con una ganancia de casi un 4% en 12.810,54 puntos (el valor más alto desde mayo de 2008 y menos del 10% debajo del máximo histórico marcado en octubre de 2007), elevando el acumulado del año a un nada despreciable 10,65%. Claro que mejor le fue al índice de las cotizantes más pequeñas, el Russell 2000, que cerró en 865,29 puntos, rompiendo todas sus marcas históricas. El NASDAQ, por su parte, no estuvo mucho más lejos y, superando los máximos de 2007, se acercó, pero no rompió los picos de la burbuja dot.com de diciembre de 2000. ¿Qué es lo que dio lugar a esta euforia? Claramente no fueron las noticias del frente económico, que, aun en el caso de aquellas que fueron negativas, fueron ignoradas por los inversores, que prefirieron escudarse con los balances aun cuando no fueran tan buenos (un 73,1% de los 320 integrantes del S&P500 que difundieron sus estados contables superó las previsiones, pero el efecto de los desilusionantes fue de corto plazo y acotado a los papeles involucrados), aunque fuera la Reserva Federal que parece dispuesta a seguir financiando la hiperliquidez del mercado, la causa más probable. Claro que esto tuvo y tendrá un costo, y ese costo es: a) el derrumbe del dólar frente a las principales monedas, cerrando en el punto más bajo desde mediados de 2008 (lo que lo acerca peligrosamente al mínimo del siglo XXI) y b) el quinto mes consecutivo en que el precio de los commodities sube más que las acciones, bonos y monedas (léase: generando una fuerte presión inflacionaria).

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