5 de noviembre 2013 - 00:00

Acceso a la vivienda es el más bajo de la región

Acceso a la vivienda es el más bajo de la región
La Argentina quedó más rezagada en esta década en relación con los países de la región en cuestión de acceso a la vivienda. Actualmente, la proporción que tienen los préstamos hipotecarios sobre el producto de la economía es hasta diez veces más baja que la de la región; y el nivel de los salarios respecto del valor de las propiedades se aleja fuertemente al ritmo de la devaluación y la inflación.

Un informe del Banco Ciudad alertó ayer que, actualmente, el crédito a la vivienda en la Argentina apenas representa el 1,7% del PBI. Ese ratio es la mitad que en Brasil y en Perú, en donde se ubica por encima del 4%; y sólo una décima parte de lo que ya es en Chile y Panamá, en donde ya es cercano al 20%. La cifra es también modesta dentro de la perspectiva de la propia historia argentina, en la que llegó a representar 5 puntos del producto durante los años 90. "En el caso del mercado inmobiliario las perspectivas no resultan alentadoras, y poco puede esperarse hasta tanto no se solucione el problema de fondo: alta inflación, desdoblamiento cambiario y falta de crédito de largo plazo. El escaso desarrollo que alcanza el crédito hipotecario en nuestro país contrasta con la profundidad que alcanza este mercado en otros países de la región", comentaron los economistas autores del informe del Ciudad.

En los últimos dos años, producto de la inflación y del desdoblamiento cambiario "de hecho" que efectuó la Argentina, se deterioró fuertemente la relación entre los salarios argentinos y el precio del metro cuadrado. De acuerdo con el mismo informe del Banco Ciudad, en 2011 hacían falta 38 salarios promedio para adquirir un departamento de 30 metros cuadrados; mientras que en 2013 ya hacen falta 55. Esto porque, a mitad de este año, el INDEC informó salarios promedio de $ 8.600 en la Ciudad de Buenos Aires (la de mayor poder adquisitivo del país), que sólo equivalen a u$s 1.044 (al precio del "blue").

La historia muestra que, cuando crece la cantidad de salarios necesarios para adquirir una vivienda decrece simultáneamente la cantidad de operaciones de compraventa de inmuebles en el mercado. El 2013 fue, en este sentido, paradigmático: la brecha entre el valor del metro cuadrado y el salario mensual se disparó un 70% y la cantidad de escrituras en la Ciudad cayó el 31%.

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