6 de diciembre 2011 - 00:00

Acelera Chile la pesquisa sobre la muerte de Neruda

Pablo Neruda murió en 1973, poco después del golpe de Pinochet. Un testimonio clave del chofer del poeta lleva hoy a presumir que se trató de un asesinato.
Pablo Neruda murió en 1973, poco después del golpe de Pinochet. Un testimonio clave del chofer del poeta lleva hoy a presumir que se trató de un asesinato.
Santiago de Chile - El abogado del Partido Comunista chileno, Eduardo Contreras, pidió ayer a la justicia de ese país la exhumación de los restos de Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971. Con esta acción se busca esclarecer si al poeta le inyectaron calmantes o venenos por sus dolores provocados por un cáncer en la próstata, y que lo habrían llevado a la muerte el 23 de septiembre de 1973, doce días después del golpe de Estado.

«La duda es: le inyectaron Dipirona para calmarle los dolores del cáncer, como dice el doctor Sergio Drapper de la Clínica Santa María, o le inocularon veneno como dice el testigo. La única manera de aclararlo es haciendo una exhumación», explicó Contreras. Con «el testigo» se refiere a Manuel Araya, chofer de Neruda, quien denunció que al poeta lo asesinaron y no murió como resultado de un cáncer prostático.

«Neruda no estaba para morirse», dijo Araya, sino que «fue asesinado por el régimen de Pinochet». Según el testimonio del chofer, luego del golpe de Estado de 1973, la familia y los amigos del poeta decidieron trasladarlo hacia una clínica con el objetivo de mantenerlo seguro y a salvo. «Pensábamos que en la clínica estaría más seguro. Nunca pensamos que le iban a colocar una inyección e iba a morir», siguió Araya.

Para Contreras no hay dudas: «está demostrado que Pablo Neruda no falleció del cáncer», señaló. «El certificado de defunción habla de caquexia, que es un estado de muerte o estado vegetativo que tiene que producirse después de varios meses».

A la solicitud, el abogado anexó la declaración notarial del ex embajador de México en Chile, Gonzalo Martínez, quien estuvo con el autor de «Veinte Poemas de amor y una canción desesperada» antes de su muerte, además de otras personas que lo

vieron.

«Esto demuestra que sus últimas horas de vida hablaba normalmente y caminaba y no estaba en el estado que presume el certificado de defunción. La prensa de la época da cuenta que Neruda murió de un infarto provocado por un shock. Nosotros creemos que ese shock lo causó una inyección puesta el domingo 23 de septiembre en el estómago», finalizó Contreras. Los restos de Neruda están enterrados junto a su esposa Matilde Urrutia en Isla Negra, a 100 kilómetros de Santiago.

El pedido le fue presentado al juez Mario Carroza, a cargo de la investigación sobre las circunstancias de la muerte del autor de «Odas elementales». En la misma clínica Santa María, en 1982, también murió el ex presidente chileno Eduardo Frei Montalva (que gobernó el país entre 1964 y 1970), quien habría sido asesinado y cuyo deceso también es investigado.

El testigo ya declaró ante el juez y ratificó que el propio Neruda le dijo que en la madrugada del 22 de septiembre lo habían inyectado en la clínica. «Ese maldito pinchazo lo mató. Él estaba enfermo de cáncer, pero lo sobrellevaba muy bien. Ese día él estaba pendiente de su viaje a México que haría efectivo dos días después. No estaba mal y no tenía por qué haber muerto. El gobierno militar no quería que saliera del país y por eso lo hizo», agregó Araya en su declaración. El relato oficial de los hechos indica que las causas de la muerte fueron producto de un cáncer de próstata mientras permanecía internado en la clínica Santa María de Santiago de Chile. La clínica, según consta en el expediente de Carroza, se excusó de entregar la ficha médica o epicrisis del paciente, invocando el tiempo transcurrido.

También fueron interrogados por el juez la enfermera personal del poeta, Rosa Núñez, y Gonzalo Martínez Corbalán, ex cónsul chileno en México, que estuvo con Neruda antes de su regreso a Chile. El juez ya obtuvo los antecedentes del Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso donde Neruda se trataba de cáncer de próstata, los que indican que la enfermedad estaba controlada.

Si el magistrado acepta la solicitud, el caso de Neruda se sumará a otras exhumaciones como la de Frei Montalva y Salvador Allende, el ex ministro José Tohá y la del cantautor Víctor Jara.

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