22 de diciembre 2009 - 00:00

Acelera Lula una riesgosa batalla contra los medios

Dilma Rousseff, la candidata presidencial del oficialista PT, participó ayer de la inauguración de una línea de subte en Río de Janeiro. Se la pudo ver sin peluca, tras recuperarse de un tratamiento contra el cáncer. Ayer mismo, Lula destacó la lucha de Rousseff contra la última dictadura (1964-1985).
Dilma Rousseff, la candidata presidencial del oficialista PT, participó ayer de la inauguración de una línea de subte en Río de Janeiro. Se la pudo ver sin peluca, tras recuperarse de un tratamiento contra el cáncer. Ayer mismo, Lula destacó la lucha de Rousseff contra la última dictadura (1964-1985).
Brasilia - El presidente brasileño Luiz Lula da Silva quiere transformar en ley algunas de las recomendaciones que surgieron de la Conferencia Nacional de Comunicación realizada la semana pasada, que fue presentada por el Gobierno y organizaciones sociales como una iniciativa para «democratizar la información». La propuesta de Lula generó rechazo en los medios líderes de Brasil, y ayer motivó que el ex mandatario Fernando Henrique Cardoso denunciara «ideas autoritarias» inspiradas por el oficialismo.

El proyecto de reforma de medios de Lula, que afectaría entre otros al poderoso grupo Globo (TV, radio, diario y web), se inscribe en medidas tomadas este año que van más en línea con la tradición ideológica de izquierda del gobernante Partido de los Trabajadores (PT).

Lula calificó ayer como «excepcional» la Primera Conferencia Nacional de Comunicación realizada la semana pasada en Brasilia y adelantó: «Vamos a trabajar en el Congreso nacional para que tengamos un marco regulatorio coherente con la evolución de las telecomunicaciones en Brasil y el mundo, y la necesidad de democratizar cada vez más lo medios de comunicación».

El encuentro -del que participaron más de 2.500 personas entre académicos, activistas, dirigentes y dueños de medios, con la sonora ausencia de los principales empresarios del sector- sintetizó 6.101 propuestas que habían sido lanzadas en decenas de encuentros regionales desde agosto pasado.

Entre otros ejes, la Primera Conferencia de Comunicación, citada por Lula, respaldó el control social de medios y la creación de Consejo de Ética Periodística. También se propuso la sanción de una ley que reglamente el artículo de la Constitución que prohíbe los «monopolios».

La Asociación Nacional de Prensa y la Asociación Brasileña de Empresas de Radio y Televisión decidieron no participar en la Conferencia y denunciaron que ésta tuvo como «objetivo oculto» el de «maniatar a los medios independientes y estatizar las comunicaciones».

Entre otras decisiones alejadas de la tendencia pro mercado que signó especialmente su primer mandato, Lula trabó este año el flujo de capitales denominados «especulativos» para sostener el valor del dólar, y creó una empresa estatal especial para administrar la riqueza petrolera de la cuenca pre sal.

El impulso de una sustancial modificación al sistema de medios podría agitar el debate en un año electoral en Brasil. Para los comicios presidenciales de octubre del año entrante se encuentra mejor posicionado, según las encuestas, el gobernador del estado de San Pablo, José Serra (Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB, centroderecha), mientras que viene remontando lentamente la desventaja la oficialista Dilma Rousseff. El giro populista que se avizora en el lulismo encontraría una explicación en relanzar a la candidata, quien se recupera de un tratamiento contra el cáncer y hoy ocupa el cargo de jefa de Gabinete.

Sobre una eventual reforma de los medios, el ex mandatario Cardoso (PSDB) alertó que «no hay democracia si no hay contrapesos, y para ello es fundamental garantizar la libertad de expresión».

El predecesor de Lula advirtió al diario conservador O Estado de S. Paulo que en algunos países de América Latina se observa una «tendencia» que cree que el Estado debe hacer todo, y que eso es parte de un bloque cultural que se expresa en instituciones» que inducen a la población a respaldar «ideas autoritarias».

En la vereda de enfrente, el empresario Joaquín Palhares, propietario del sitio Carta Mayor, opinó que «la Conferencia fue un paso importante hacia la democratización de los medios y de repudio al totalitarismo de la red Globo, porque al no participar de la Conferencia, está diciendo a la sociedad que quiere huir del debate sobre la comunicación».

En su discurso pronunciado en el Centro de Convenciones Ulysses Guimaraes de Brasilia, Lula mencionó «excesos» de los medios que tergiversan información y se declaró como un defensor de la libertad de expresión.

Para el diario O Estado, «el control social de los medios es un eufemismo para subordinar el libre flujo de información a la injerencia encubierta del Estado».

La Conferencia, cuyo tema central fue «Comunicación: medios para la construcción de derechos y de ciudadanía en la era digital», también respaldó la formación de un Consejo de Ética Periodística, para garantizar la «calidad» de la información y la libertad de pensamiento de los periodistas ante las empresas, un punto que respaldó la Federación Nacional de Periodistas.

En cambio, Antonio Teles consideró, en nombre de la Asociación Brasileña de Radiodifusión -entidad empresarial que participó del encuentro- que ese Consejo constituye «una amenaza a la libertad de expresión».

Finalmente, Judith Brito, de la Asociación Nacional de Diarios, que rechazó participar de las discusiones, advirtió que la «sociedad debe estar alerta» ante futuras medidas que puedan ser aplicadas por el Gobierno en línea con lo tratado en la reunión.

Agencia ANSA

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